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A pesar del descenso de las tasas de mortalidad por cáncer en todo el país, un nuevo informe concluye que esos índices son más altos en las zonas rurales que en las zonas urbanas de Estados Unidos.

La investigación publicada por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés) encontró que las áreas rurales tenían mayores tasas de nuevos casos, así como de muertes por cánceres relacionados con el consumo de tabaco, como los de pulmón y laringe, y aquellos que pueden prevenirse mediante revisiones médicas, como los colorrectales o los cervicales.

Los cambios en la incidencia del cáncer y las tasas de los nuevos casos pueden surgir debido a factores de riesgo como el tabaquismo, la obesidad o la falta de actividad física, según los datos publicados.

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Las diferencias en las tasas de mortalidad podrían resultar de las disparidades en el acceso a la atención de la salud, así como dar con el diagnóstico y el tratamiento oportuno. Un porcentaje más alto de los estadounidenses de las zonas rurales no cuentan con seguro médico, lo que limita su acceso a los servicios preventivos cubiertos por las aseguradoras, de acuerdo a los datos federales de salud.

"Aunque la geografía por sí sola no puede predecir el riesgo de cáncer, si que puede afectar a la prevención, al diagnóstico y a las oportunidades de tratamiento. Eso sí que es un problema de salud pública importante en el país", señaló Anne Schuchat, directora en funciones del CDC. "Muchos casos de cáncer y muertes son evitables, y con los esfuerzos de la salud pública se puede cerrar la creciente brecha entre los estadounidenses de las zonas rurales y las urbanas", subrayó.

El último informe es la primera descripción completa del CDC sobre la incidencia y la mortalidad del cáncer en la América rural y urbana. Se añade también la inquietante imagen de la mala salud que hay en las zonas rurales del país, donde las personas son más mayores, más pobres y más enfermas.

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Más de 46 millones de estadounidenses, o el 15 por ciento de la población total del país, viven en zonas rurales. Se enfrentan a numerosas disparidades en materia de salud en comparación con los que viven en la ciudad. A menudo son los que necesitan más servicios de atención sanitaria, pero tienen el menor número de opciones disponibles. Como consecuencia de eso, el informe del CDC alertó que este año la esperanza de vida está disminuyendo para los americanos rurales. Es más probable que mueran de las cinco principales causas de muerte, incluido el cáncer, que sus homólogos urbanos.

Si el Congreso aprueba los proyectos de ley de la Cámara de Representantes o del Senado, las poblaciones rurales vulnerables van a estar en esa situación, según previsiones de Maggie Elehwany, vicepresidenta de asuntos gubernamentales y políticas de la Asociación Nacional de Salud Rural. Las comunidades rurales necesitan educación sanitaria y el acceso médico, incluyendo la detección y otros servicios preventivos.

El 70 por ciento de los condados donde las aseguradoras se han retirado de la Ley del Cuidado de Salud a Bajo Precio (ACA por sus siglas en inglés) son condados rurales, de acuerdo a Elehwany. La legislación pendiente de Washington crearía una crisis mayor en esas áreas porque los costos son mucho más altos y los deducibles representarían que menos personas podrían pagar los seguros. Eso pondría mucha más presión sobre el reducido número de hospitales rurales.

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Muchos cánceres son causados por factores de riesgo, como el tabaquismo, la obesidad, la inactividad física, el consumo de alcohol y la exposición excesiva al sol. Algunos programas de salud pública dirigidos a la educación sanitaria y a la prevención del cáncer serán recortados en la propuesta del nuevo presupuesto de la administración Trump para los CDC. El plan recortaría unos USD 1.2 mil millones de dólares (el 17 por ciento) del presupuesto de la agencia para el año 2018. Si se implementa, se convertiría en el presupuesto más bajo de los CDC en más de 20 años.

La propuesta eliminaría los programas de prevención, específicamente para el cáncer de colon y el cáncer de piel. Además habría una reestructuración del financiamiento de la agencia, que tomaría dinero de otros programas que protegen a los estadounidenses del cáncer en general y de otras condiciones mortales. Alrededor del 12 por ciento del presupuesto anual de los CDC también es una provisión de la ACA y si el Congreso deroga la ley de 2010, los CDC podrían perder cerca de USD 1,000 millones, que van directamente a atender las necesidades de salud más urgentes, las enfermedades infecciosas, la obesidad, la diabetes, la hipertensión o el cáncer.