Los niños reaccionan de diferente forma y necesitan tiempo suficiente para lidiar con las emociones (The Washington Post)
Los niños reaccionan de diferente forma y necesitan tiempo suficiente para lidiar con las emociones (The Washington Post)

Nunca es fácil para un padre decir a sus hijos que tiene una enfermedad grave. No importa la edad que tengan los niños. Hay una línea muy fina entre asustarlos innecesariamente y explicar con detalles, no únicamente sobre la enfermedad, sino cómo eso va a afectarte a ti y a ellos.

Tú conoces mejor que nadie a tus hijos. Por eso debes tener en cuenta eso a la hora de planificar la conversación. Ten en cuenta tus síntomas, las cirugías y el tiempo de recuperación que necesitarás cuando hables con ellos. Algunas enfermedades son graves. Algunas son durante un corto período de tiempo, mientras que otras son crónicas o potencialmente mortales. Ten preparadas las respuestas para las preguntas más obvias. Si eres capaz de responder con confianza y sin ninguna duda, mostrarás seguridad sobre lo que estás hablando. Si parece que estás confundido y ansioso, ellos responderán igual. Valora la posibilidad de que una abuela, un tío, una tía o alguien especial en vuestras vidas pueda estar en la conversación, para que pueda consolarlos a medida que les vas dando la información.

Tuve que decirle a mis hijos de ocho y diez años que tenía una insuficiencia renal completa y debería someterme a diálisis hasta que un riñón estuviera disponible para un transplante. En ese momento, la espera en la Lista Nacional de Donantes era de cinco años, que es exactamente el tiempo que me tomó para ser emparejado con un donante y recibir un transplante.

(iStock)
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Estoy compartiendo mi experiencia con la esperanza de dar a otros algunas ideas para facilitar las cosas. Dependiendo de las edades de tus hijos, puedes tomar las siguientes sugerencias.

No dejes pasar mucho tiempo.

Los niños reaccionan de diferente forma y necesitan tiempo suficiente para lidiar con las emociones. Un buen momento es después de la cena. Suelen estar más tranquilos por la noche, después de comer.

Los niños contagian tu energía.

Si es posible, espera hasta que tú hayas tenido tiempo de digerir y procesar la noticia. Así podrás mantener la calma.

Habla en términos que puedan entender.

Trata de no utilizar demasiada terminología médica. También puedes aprovechar esos momentos para introducir y explicar algunos términos que les puedan resultar familiares respecto a tu enfermedad.

Considera el momento.

La enfermedad puede afectar otras áreas de sus vidas. ¿Están cerca de unas vacaciones? ¿Algunos de ellos tiene exámenes o un gran evento deportivo? Si es posible, espera hasta que terminen.

Permite que hagan preguntas.

Responde apropiadamente de acuerdo a su edad y mantente siempre enfocado en la pregunta. Dar más detalles de lo necesario podría resultar abrumador.

Hazles preguntas.

¿Cómo crees que esto va a cambiar las cosas en casa? ¿Y en la escuela? Puedes dar sugerencias para que sientan que son parte de la conversación y del proceso. Eso es muy importante y ayuda a mantener la fluidez en la conversación.

No ocultes sentimientos.

Realmente no quieres asustar a tus hijos, pero quieres que sepan que hay momentos en los que pueden sentirse tristes o cansados y, a veces, pueden llorar.

Algunas sugerencias para recibir apoyo externo:

Seguramente quieras explicar tu situación a los maestros de tus hijos. Si quieres mantener los detalles en privado, al menos puede ser útil que les hagas saber que va a venir un tiempo difícil y que mantengan un ojo para ver cómo progresan en la escuela.

Si tus hijos son menores de diez años, trata de organizar actividades en las casas de sus amigos, siempre y cuando sea posible. Esto les permite tiempo para ser niños y tú puedes centrarte en ti.

Involucra a la familia y a los amigos tanto como puedas. Cuanto mayor sea el grupo de apoyo, más fácil será todo. Estar una noche con familiares y amigos le da un tiempo "especial" donde la atención se centra en ellos.

Vas a tener muchas ocasiones de hablar con tus hijos sobre tu enfermedad, pero darles la noticia es difícil. Dependiendo de cómo lo manejes hará que tus hijos entiendan la situación sin estar muy asustados. Puede que haya lágrimas, enfados, abrazos y besos. Seguramente habrá una combinación de todo eso. Si crees que eres todo lo honesto que puedes ser, estarás tranquilo y rodeado de amor. Eso saldrá bien.