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¿Alguien se inclina por no contratar a la gente que tiene tatuajes? Pues debería saber que puede perjudicar su propio negocio. Al menos eso es lo que dice un estudio.

Según informó el periódico Daily Mail, un grupo de investigadores de la Universidad de St. Andrews (Escocia) pidió a 192 personas en los Estados Unidos y el Reino Unido que tuvieran experiencia gerencial que evaluaran imágenes de personas con y sin tatuajes, y utilizó fotografías de una base de datos de imágenes públicas. Algunas de esas fotos fueron alteradas para incluir tatuajes en forma de estrella en el cuello. Se trataba del escenario hipotético de contratación de un barman para un club nocturno y un camarero en un restaurante de lujo.

Los jefes que buscaban a un barman escogieron a los candidatos tatuados y rechazaron a los que no llevaban tatuajes. ¿Por qué? Parece que el bartending se orienta a atraer a un público más joven, mientras que los camareros iban a atender clientes mucho mayores.

A partir de ahí los investigadores concluyeron que, según la clientela, tener tatuajes puede mejorar la imagen de una empresa. Ese efecto puede estar incluso más pronunciado en las candidatas. No obstante, quienes lucían tatuajes ofensivos fueron rechazados por completo.

"El arte corporal puede resultar un activo en el mercado laboral, siempre y cuando los tatuajes de alguien que busca trabajo se adecue a la personalidad de la empresa", comentó Andrew Timming, de la Universidad de St. Andrews, durante una entrevista con el Daily Mail.

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Está claro que si alguien trabaja para una firma de contadores o en algún otro rubro bastante conservador, probablemente (y comprensiblemente) se lo descarte descarte en el grupo de los candidatos tatuados. Pero según los clientes que se tiene (o a los que se desea atraer), un empleado tatuado puede agregar valor a la compañía.