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La brecha de salud entre los estadounidenses más ricos y los más pobres, sitúan al país en los primeros puestos del mundo, según un nuevo estudio.

De las personas que viven en hogares con ingresos inferiores a los USD 22,500 al año, un 38 por ciento dijo que su salud era mala o bastante justa, según una encuesta realizada entre 2011 y 2013. Eso es casi tres veces el porcentaje de aquellos individuos que ganan más de USD 47,700 al año, donde solo un doce por ciento reconoció tener una mala salud, de acuerdo a los informes publicados en Health Affairs.

Mientras que en todo el mundo, la gente rica suele tener mejores resultados de salud en comparación con la población de bajos recursos, lo cierto es que la brecha existente en Estados Unidos es una de las más grandes de todo el planeta. De hecho, de los 32 países medianos y ricos que se analizaron, solo Chile y Portugal tuvieron una diferencia aún mayor.

El momento en que se realizó esta investigación es bastante significativo, ya que se llevó a cabo justo antes de que el presidente Barack Obama pusiera en marcha sus políticas para promover una legislación en materia sanitaria a bajo precio, conocido como el Obamacare. Uno de los objetivos principales de la Affordable Care Act fue redistribuir los ingresos, haciendo pagar más a los estadounidenses más ricos, lo que permitió expandir la cobertura de salud a los más pobres del país. Los autores del estudio señalaron que cualquier tipo de reducción en la cobertura sanitaria podría ser un retroceso, precisamente en un área donde Estados Unidos siempre se ha destacado por tener pocas políticas.

El plan de Barack Obama, una de las medidas que Trump quiere revocar cuanto antes (Getty)
El plan de Barack Obama, una de las medidas que Trump quiere revocar cuanto antes (Getty)

Ahora que la legislación sobre la cobertura de salud está en la mira, un informe de la Oficina de Presupuestos del Congreso desveló que la última propuesta de los republicanos de la Cámara para derogar y reemplazar el Obamacare dejaría, en 2016, a 23 millones de estadounidenses más sin seguro. Por eso, los republicanos ya están trabajando en una nueva ley de salud.

"Cualquier cosa, cualquier cambio que se realice y que amenace la cobertura sanitaria que se amplió con la ley de Affordable Care Act situaría a Estados Unidos en un lugar con necesidad de muchas mejoras", dijo Joachim Hero, director del estudio y doctor en política de salud en la Universidad de Harvard.

Tanto él como su equipo advierten que hay otros factores que intervienen en estos resultados, más allá de la cobertura sanitaria. Cuando los investigadores compararon ese escenario con otros países se dieron cuenta de que la disparidad era ligeramente pequeña.

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"El seguro es parte de la historia, pero no toda la historia. Si queremos acercar a Estados Unidos al nivel de otros países con altos ingresos, tenemos que ir más allá. Y eso se logra con una cobertura total del seguro", agregó.

El estudio de Hero puso de manifiesto que la diferencia entre los ricos y las personas más pobres de Estados Unidos no se reflejaba únicamente en su estado de salud. El país se situó en los primeros puestos de la disparidad en aquellas personas que no podían cuidarse porque no podían pagarse los tratamientos. En Filipinas, la brecha entre ricos y pobres era la más grande, pero Estados Unidos estaba en segundo lugar. Una de cada cinco personas con bajos ingresos señaló que tuvo que renunciar al tratamiento médico debido al costo.

Una de las cosas más sorprendentes fue el grado de conciencia de la población estadounidense en relación a la falta de acceso a la atención médica en el país. Dos tercios de los encuestados dijeron que habían "muchos" estadounidenses que no tienen acceso a los tratamientos que necesitan. Al mismo tiempo, EE.UU. estaba en los puestos más bajos cuando se les preguntaba si era algo "injusto" o "muy injusto" que las personas más ricas pudieran permitirse una mejor atención médica. Solo el 54 por ciento de la gente dijo que no era justo que las personas ricas tuvieran una mejor atención médica.

"La combinación de esas dos cosas plantea una pregunta: ¿hay una falta de voluntad política para abordar las diferencias en los Estados Unidos frente a los países que sabemos que lo hacen mucho mejor en ese tema?", puntualizó Hero.