Jessica Craig-Martin ha estado presente en las fiestas más excéntricas del mundo. En su exposición 'Public Relations' nos muestra algunos detalles que no se muestran en las páginas de las revistas para las que trabaja.

¿Quién no se ha sentido alguna vez como un forastero en una exclusiva fiesta llena de gente bien vestida? Jessica Craig-Martin captura este sentimiento con una mezcla de curiosidad, humor y tragedia. Fue fotógrafa de la alta sociedad para medios como The New Yorker y Vanity Fair, lo que le ha concedido acceso libre a las veladas más exclusivas del mundo, descubrir la obsesión de sus protagonistas por la ropa y los códigos sociales y ver qué se esconde detrás de todo el artificio. Es precisamente esto último lo que más le interesa, esa parte oscura que se esconde entre las lentejuelas y las sonrisas perfectamente blanqueadas.

"Me gusta fotografiar el objeto de mi deseo con un desproporcionado zoom in", cuenta Craig-Martin sobre los primeros planos tan característicos en su trabajo y que nunca suelen ser publicados por sus clientes. "Tal vez esto pone de manifiesto lo aislada que me siento cuando estoy en estas situaciones. No estoy interesada en la identidad de los individuos, ni en las celebrities, ni en cualquier otra cosa. Veo a los invitados enmarcados dentro de un fenómeno cultural más amplio, del que soy cómplice y documentalista. El flash de la cámara declara mi presencia y yo también formo parte de la escena".

La exposición Public Relations de Craig-Martin en la galería Natalie Karg permite al espectador unirse a ella para formar parte de estas extravagantes fiestas. Las inocentes instantáneas cuyas composiciones son totalmente intencionadas, revelando no sólo lo que los invitados no ven, sino lo que probablemente no quieren que se muestre. Un hombre con traje agarrando el pecho de una stripper, el perfecto cabello rizado que no consigue ocultar un ojo lleno de arrugas o una chica envuelta en plástico son algunas de las situaciones que la artista nos muestra. Como bien dice ella: "las fotografías se producen en un momento entre el deseo y la decepción".

Publicado originalmente en VICE.com