Armas decomisadas al narcotráfico en México (Imagen vía Daniel Giacometti/VICENews)
Armas decomisadas al narcotráfico en México (Imagen vía Daniel Giacometti/VICENews)

La administración de Donald Trump le teme a un nuevo narcotraficante mexicano: Ismael 'El Mayo' Zambada, actual líder del Cártel de Sinaloa. El miedo al capo se hizo evidente cuando la Fiscalía aseguró que en cualquier momento podría asesinar a los testigos que declararán en contra de Joaquin 'El Chapo' Guzmán en los próximos meses.

VICE News tuvo acceso a una petición que realizó la Fiscalía del Distrito Este de Nueva York, misma que pretende demostrar que 'El Chapo' Guzmán cometió 17 delitos entre los que se encuentran asesinatos, lavado de dinero y tráfico de drogas.

En un documento de nueve páginas, Robert L. Capers, uno de los Fiscales más poderosos de Estados Unidos, solicitó al Juez Federal Brian M. Cogan —que lleva el proceso judicial del capo— que emita una orden de protección para aquellos que atestiguarán durante el juicio; es decir que no se revelen públicamente sus identidades.

Destacaron que a pesar de que el acusado se encuentra encarcelado, su socio 'El Mayo' Zambada, continúa dirigiendo la organización, por lo tanto puede ordenar el asesinato de los testigos clave y sus familias, ya que muchos aún se encuentran en México y no han sido trasladados a Estados Unidos para rendir su declaración.

"Utiliza sicarios o asesinos a sueldo para realizar asesinatos secuestros y actos de tortura. También utiliza su puesto de poder para silenciar a posibles testigos y actuar en contra de cualquier persona que haya proporcionado información que pueda ser utilizada en su contra", explicó Robert L. Capers.

‘Utiliza sicarios o asesinos a sueldo’.

Va más allá: piden al Juez que no permita la intromisión de ningún abogado o investigador mexicano, ya que también podrían ser miembros del Cártel de Sinaloa: "tendrían que viajar a los Estados Unidos y conocer la identidad de uno los testigos cooperantes de origen mexicano, así que regresarían a revelar el nombre del testigo a otros miembros del Cártel de Sinaloa, quienes podrían secuestrar o matar a la familia", advierte.

La parte acusatoria considera que el único propósito de abogados e investigadores mexicanos para unirse al equipo legal de Guzmán en Estados Unidos, podría ser tener acceso a material privilegiado.

A través de esta petición, la Fiscalía ofrece una aproximación de los movimientos que emprenderá contra Guzmán, ya que al solicitar protección para sus testigos revela que son miembros o asociados de organizaciones internacionales de narcotraficantes.

"Queremos evitar que el acusado y el Cártel de Sinaloa dañen o maten a los testigos y sus familias, e interrumpan las investigaciones en curso y futuras investigaciones para desmantelar al cártel", explican.

Las pruebas

A Joaquín Guzmán, un hombre chaparrito de bigote bien recortado, le gustaba cargar un rifle AK-47 forjado con oro y plata. Durante el día empuñaba un arma de mano .45 mm con diamantes incrustados en la culata, describe la Fiscalía de Nueva York en la petición de protección de datos.

Durante los últimos 30 años, reclutó a una generación de jóvenes nacidos en las zonas serranas de México, a los que convirtió en "sicarios" para matar, torturar y secuestrar a sus competidores en el mercado de la droga. "Por ejemplo enviaron a sus sicarios para perpetrar una guerra contra el líder del Cártel de Juárez. Estos sicarios secuestraron y torturaron a sus víctimas con frecuencia antes de asesinarlos brutalmente, y luego se jactaron de sus hazañas a través de videos espantosos que publicaron en Internet", recuerda la Fiscalía.

Los jóvenes sicarios convirtieron al Cártel de Sinaloa en la organización más sanguinaria en la historia de México: "son estos sicarios los que pueden silenciar y tomar represalias contra nuestros testigos", admite con preocupación Robert. L. Capers.

El primer grupo de testigos serán narcotraficantes, sicarios mexicanos y proveedores colombianos con los que 'El Mayo' y 'El Chapo' han concretado negocios desde finales de 1980 y fueron testigos de los actos de violencia que ordenaron ambos capos.

El segundo grupo serán miembros de la policía mexicana, quienes atestiguarán cómo operaba la red de sobornos de Guzmán cuando estuvo dentro y fuera de prisión.

Históricamente miembros o integrantes de cárteles mexicanos se acogen al Programa de Seguridad de Testigos a fin de obtener beneficios como condonación o reducción de sentencias a cambio de información.

El Robin Hood —como dice la Fiscalía que lo llaman en México— "es un hombre sumamente peligroso, que ha cometido actos tan sanguinarios como cuando disparó tantas balas en la cabeza de un capo rival, que su cabeza quedó prácticamente desprendida de su cuerpo". O como cuando mandó montar una casa de seguridad en Ciudad Juárez especialmente diseñada para asesinar a sus enemigos.

"La casa tenía sábanas de plástico sobre las paredes para atrapar la sangre que brotaba y un drenaje en el piso para facilitar el drenado de la sangre", detalla la parte acusatoria. Estos ejemplos son anotados en el argumento de la Fiscalía para ejemplificar cómo podrían actuar los sicarios del Cártel de Sinaloa, en caso de atentar contra los testigos.

Entre los testigos que serán llamados a declarar se encuentran narcotraficantes, proveedores, socios comerciales y enemigos del 'Chapo' como gente que perteneció a los Arellano Félix, El Golfo, Los Zetas y los Beltrán Leyva, las organizaciones delictivas más poderosas de México.

Ahora el temor de la Fiscalía, es que Ismael 'El Mayo' Zambada un hombre que mide casi dos metros y le gusta llevar el bigote bien tupido y recortado, mate a los testigos.

Según los últimos reportes del Departamento de Justicia de ese país, después de que Joaquín 'El Chapo' Guzmán fuera capturado por tercera ocasión en el año 2016, su socio adquirió el mando de la organización criminal.

Tras más de 50 años involucrado en el narcotráfico, Zambada nunca ha pisado la cárcel, aunque eso no lo eximió de ser acusado por la Fiscalía del Distrito Norte de Illinois, por los delitos de asociación delictuosa, tráfico de drogas y lavado de dinero.

‘Son estos sicarios los que pueden silenciar’.

La red del Cártel de Sinaloa ha llegado hasta a las principales ciudades de Estados Unidos, incluyendo Los Ángeles, Nueva York y Washington. Su poder ha alcanzado niveles mundiales, gracias a los sobornos a funcionarios públicos, compra de armas, secuestro y actos violentos.

El Departamento de Seguridad reveló que la organización de 'El Mayo' amenazó indiscriminadamente desde miembros de la policía estadounidense, líderes de cárteles rivales en México, hasta a sus propios miembros.

El capo ha demostrado que no es un narcotraficante improvisado: fue reclutado a los 16 años por el extinto Cártel de Guadalajara, considerado la primera gran organización de tráfico de drogas en el país.

En 1989, Ismael Zambada fundó el Cártel de Sinaloa con un amigo de la infancia, Joaquín 'El Chapo' Guzmán quien se convertiría en el enemigo público número uno de Estados Unidos en las últimas cinco décadas.

Lo están satanizando: abogado

José Refugio Rodríguez Guzmán, un abogado michoacano con más de 30 años de experiencia, consideró que el Gobierno de Estados Unidos está satanizando a 'El Chapo'.

Lanza algunos elogios, "es un hombre muy educado", dice. Es lógico: hace un año representó al narcotraficante en el proceso judicial que enfrentó en México y hoy, según su propia versión, es el único litigante autorizado por Guzmán Loera para intercambiar información con sus defensores norteamericanos.

Contó que en cada visita en el penal 'El Chapo' era todo un caballero y jamás le pidió que enviara un recado a nadie. Todo era estrictamente profesional y dijo que las autoridades norteamericanas lo quieren proyectar como un monstruo, cuando el nunca percibió eso.

Publicado originalmente en VICE.com