¿Realmente tienen tantos afectos a largo plazo dos o tres noches etílicas seguidas? Tuve que averiguarlo.

Me preocupa mucho mi salud porque no quiero tener que sufrir ni morir. Por otro lado, me encanta beber, así que ahí tenemos un problemilla.

Pero, exactamente ¿qué daño puede hacer pasar dos o tres noches bebiendo como si no hubiera un mañana? ¿Hay consecuencias graves a corto y largo plazo que desconozco? ¿Debo rechazar las copas de vino gratis que te dan en los eventos entre semana? ¿Tengo que empezar a llevar la cuenta de las cervezas que me tomo con el Fitbit que me compré porque soy así de lista? ¿Es momento de sentar la cabeza y demostrar un mínimo de autocontrol?

Llamé a tres expertos en bebida para que despejaran mis dudas, con la esperanza de que también dijeran algo que justificara mis hábitos de consumo de alcohol.

VICE: ¿Cómo afecta realmente a mi salud ACTUAL que me ponga fina, digamos, dos veces por semana?
James Morris, de Alcohol Policy UK: Obviamente, existe un riesgo de obesidad por la ingesta de calorías, pero el mayor problema de los jóvenes de veintitantos lo constituye el riesgo de sufrir accidentes y lesiones, las peleas, la incapacidad de llevar a cabo cosas que esperaban o habían planeado hacer, ya sea en el trabajo o en su vida personal, etc. Eso no significa que no pueda haber también consecuencias graves para la salud, sino que estas se manifestarán más a largo plazo, pasada la veintena. También te digo que se han visto casos de daño hepático temprano o en fase media en jóvenes de veinte años, y está comprobado que el alcohol mata las neuronas, afecta a la memoria y al desarrollo a largo plazo del cerebro.

Andrew Misell, de la organización sin ánimo de lucro Alcohol Concern: El Oficial Médico Jefe aconseja que no se beban más de 14 unidades de alcohol en una semana, lo que equivale a una botella y media de vino. Teniendo en cuenta esto, beberse una botella de vino en una sola noche es mucho. También resulta interesante ver cómo han cambiado los criterios; hace 20 o 30 años, beberse una botella de vino entera en una noche habría sido bastante llamativo, y en cambio hoy día una botella —e incluso dos, en una cena, por ejemplo— es una dosis habitual.

Dra. Sarah Jarvis, asesora médica de la asociación Drinkaware: El alcohol es un depresor: empiezas sintiéndote eufórica porque potencia la parte del cerebro que reduce las inhibiciones, pero no hay que olvidar que el consumo excesivo de alcohol y la depresión están ligados, por ejemplo. Sabemos que la inmensa mayoría de intentos de suicidio se producen cuando la persona está alcoholizada en mayor o menor grado. Aumenta considerablemente el riesgo de lesiones accidentales y autoinfligidas.

Por ahora puedo vivir con ello. Pero imaginemos que sigo bebiendo a ese ritmo durante los treinta y más adelante. ¿Cuáles serían los efectos acumulativos?
James Morris: No es habitual que los jóvenes de veintitantos sufran enfermedades hepáticas, pero a medida que te acercas a los cuarenta, el riesgo es mucho mayor. Se sabe que las personas bebedoras de alto riesgo —las que beben el doble de lo aconsejado— tienen 13 veces más probabilidades de sufrir enfermedades hepáticas que alguien que no excede las cantidades recomendadas. También podrías acabar sufriendo pérdida de memoria a corto o largo plazo.

Andrew Misell: Hoy día se dan casos de lesiones cerebrales por consumo de alcohol en personas de cuarenta y tantos, algo que antes solía darse a partir de los sesenta. No quiero decir que todo el que se ponga fino de alcohol con regularidad vaya a sufrir lesiones cerebrales, sino que lo que antes se consideraba un diagnóstico propio de una edad avanzada, ahora se está viendo más a menudo en personas de mediana edad, que sufren demencia debido al consumo excesivo de alcohol.

Y ¿qué hay del cáncer?
Dra. Sarah Jarvis: Está comprobado que el consumo abusivo de alcohol a los veinte años favorece la aparición de cáncer a los cuarenta y cincuenta.

Andrew Misell: El consumo de alcohol y ciertas formas de cáncer están relacionados de muchas maneras, lo cual no quiere decir que quien beba alcohol, ya sea mucho o poco, vaya a desarrollar cáncer. La correlación no es tan significativa como, por ejemplo, la que existe entre el tabaquismo y el cáncer de pulmón, pero está ahí. Es complicado, porque, de adultos, tendemos a valoramos las situaciones; no hacemos determinadas cosas porque creemos que son demasiado peligrosas, pero ¿cuántos de nosotros nos paramos a pensar qué riesgo existe de que desarrollemos un cáncer dentro de diez años antes de tomarnos una copa de vino o una cerveza? La vida está llena de riesgos, y si no quisieras asumir ninguno, tendrías que meterte debajo de la cama o algo. Y, aun así, eso también supondría un riesgo para tu salud mental.

¿Es mejor repartir lo que bebes durante la semana que beberlo todo concentrado en el fin de semana? Porque yo preferiría hacerlo así.
James Morris: No diría que es mejor. Si repartes el consumo, es más probable que desarrolles dependencia. Aunque solo bebas una copa de vino regularmente, sigues aumentando el riesgo de dependencia porque tu nivel de tolerancia aumenta y notas menos los efectos al consumir la misma cantidad de alcohol, y posiblemente beberías más para notarlos.

Andrew Misell: Aquí hay opiniones divididas. Por un lado, disponemos de pruebas que demuestran que concentrar el consumo en un periodo da al hígado cierto respiro para recuperarse. Por otro lado, la ingesta de gran cantidad de alcohol afecta negativamente a los órganos, y el hígado tiene un límite de tolerancia.

¿Recomendaríais a los jóvenes que beben en grandes cantidades durante el fin de semana que no lo hagan el resto de días? ¿O tal vez el consejo sería directamente que no beban mucho alcohol?
James Morris: Un poco de las dos cosas. Si has bebido mucho, dale un respiro al cuerpo —y al hígado, sobre todo— después. Puede ser muy bestia beber un viernes y también el sábado. También aconsejaría a la gente que fuera muy consciente de lo que bebe cuando sale. Si te has tomado diez copas, ¿estás reduciendo considerablemente los riesgos parándote ahí y no tomando dos más? Cuando yo salía, recuerdo que siempre me arrepentía de tomarme las últimas copas porque me sentaban fatal. Es conveniente marcarse un límite.

¿Creéis que para la gente de mi generación los riesgos para la salud serán mucho mayores y que solo nos daremos cuenta de ello cuando ya sea tarde?
James Morris: No lo sabemos. Tengo 35 años y recuerdo que en los noventa fue cuando salieron todas esas bebidas preparadas dirigidas a un público joven. Aquellos que en los noventa eran adolescentes, sin duda bebían mucho. Hay personas que consideran el 2004 como un año en que hubo un pico en el consumo de bebidas alcohólicas. Luego bajó, aunque quizá vuelva a haber un repunte debido a los recortes de Theresa May.

Dra. Sarah Jarvis: Uno de los problemas es que este tipo de riesgos para la salud se desarrollan a lo largo de muchos años, y a los veinte años los jóvenes no piensan en que pueden padecer cirrosis. En mi opinión, el gravísimo problema que tenemos en el Reino Unido es que la gente joven cree que es inmune a los efectos del alcohol.

Sigue a la autora en Twitter @hannahrosewens

Publicado originalmente en VICE.com