Niklas con una cajita de 90g de ‘snus’ en las manos
Niklas con una cajita de 90g de ‘snus’ en las manos

El mercado negro de tabaco sueco en Finlandia mueve cerca de 51 millones de euros al año. De ese dinero, Niklas se lleva una parte con ayuda de sus padres.  

Niklas*, de 17 años, está en casa de sus padres, inspeccionando el producto que le ha permitido comprarse el carísimo reloj de oro que lleva en la muñeca y la ropa de marca con la que viste de la cabeza a los pies. El joven finlandés acaba de recibir un cargamento de más de 950 paquetes de snusun tabaco húmedo cuya comercialización en Europa solo está permitida en Suecia.

Antes de que Suecia y Finlandia entraran en la Unión Europea en 1995, en Finlandia había aproximadamente una docena de fábricas de snus, que se vieron obligadas a cerrar tras la anexión.

En Suecia, en cambio, el consumo de snus es una costumbre tradicional y muy arraigada, por lo que la UE decidió hacer una excepción, lo que provocó la aparición de un lucrativo mercado negro de este producto en Finlandia.

Niklas inspecciona su cargamento de ‘snus’
Niklas inspecciona su cargamento de ‘snus’

En Finlandia, donde he crecido, conocía al menos a diez personas que vendían snus para sacarse un dinero extra, aunque ninguno de ellos con tan buenos resultados como Niklas. "Me saco 5.000 euros al mes", asegura. "Vivo bastante bien y me compro muchas cosas".

Cabe señalar que está permitido importar snus a Finlandia, siempre que no exceda de un kilo y que sea para consumo personal. La mayor parte del snus que entra en Finlandia de forma legal se comercializa en los ferris que cubren el trayecto entre este país y Suecia.

El snus que vuelve a Finlandia se compra principalmente en Haparanda, una localidad situada en la frontera entre Finlandia y el norte de Suecia. Se estima que entre un 80 y un 85 por ciento del snus que allí se comercializa es adquirido por clientes finlandeses.

Es habitual que los agentes de aduanas intercepten a personas que intentan entrar en Finlandia con más snus del permitido. En abril, los funcionarios se incautaron de 1.300 kilos de este tabaco en una única operación.

El año pasado, se investigaron 300 casos de contrabando de snus por un total de 3.442 kilos, lo que supone un tercio más que la cantidad incautada el año anterior. Por suerte para los traficantes como Niklas, perseguir estos delitos no está entre las prioridades de la policía finlandesa, que posee el índice más bajo de agentes por habitantes de la Unión Europea, con un funcionario por cada 1.000.

Niklas asegura ser el mayor traficante de snus de la provincia del Suroeste de Finlandia. En los últimos años ha ampliado su actividad y cuenta con seis distribuidores que se encargan de vender su producto. "Todo el mundo me conoce", me cuenta. "Antes de empezar a trabajar con los distribuidores, podía pasarme tranquilamente cuatro horas vendiendo snus al salir del instituto".

Una caja llena de cajitas de 90g. de ‘snus’
Una caja llena de cajitas de 90g. de ‘snus’

Los padres de Niklas no solo saben de dónde procede todo el dinero que gana el joven, sino que le ayudaron a arrancar el negocio con una inversión inicial. "Estaba con mi padre en el ferri de camino a Suecia y me compró snus hasta llenarme la mochila", recuerda. Lo vendí todo en Finlandia y en seguida me di cuenta de que podía sacar mucho dinero".

Niklas incluso ha optimizado sus procesos de trabajo. Ahora dispone de un proveedor con el que contactó por Facebook. Confiesa que no sabe casi nada de él, pero todos sus distribuidores son amigos de confianza.

Debido a la elevada demanda de snus, Nikla puede venderlo por el doble del precio su precio, lo que le reporta un beneficio medio de 300 euros por caja de 240 paquetes. "Antes de que me llegue un nuevo envío, ya he vendido todo lo del anterior", comenta.

Se cree que el mercado negro de snus en Finlandia mueve cerca de 50 millones de euros anuales. Gran parte del negocio se desarrolla a través de las redes sociales. En el momento de redactar este artículo, existen al menos 190 grupos de Facebook finlandeses dedicados a la venta de esta variedad de tabaco, el mayor de los cuales cuenta con más de 17.000 miembros.

Al igual que Niklas, la mayoría de estos traficantes venden el snus por el doble de su precio habitual. Dada la falta de intervención efectiva de la policía, la mayoría de los traficantes ni siquiera se molestan en utilizar nombres falsos al unirse a estos grupos.

Contacté con Ida Schauman, vicepresidenta del Partido Popular Sueco de Finlandia (SFP, por sus siglas en inglés) y una de las pocas políticas que aboga por la legalización del snus en Finlandia. "No es que el snus sea de mi agrado, pero considero que debería haber cierta coherencia legislativa", me dijo en un email.

"Actualmente, la venta de cigarrillos es legal, mientras que la desnus, que he menos perjudicial, no lo es. Creo que legalizar y regular ese mercado es mejor opción que dejar que exista un mercado ilegal contra el que la policía finlandesa no puede luchar por falta de recursos humanos". Schauman también cree que la legalización de este tabaco húmedo lograría que fumara menos gente.

En Finlandia, si te pillan vendiendo snus podrían imputarte por varios delitos, entre ellos el de contrabando y fraude fiscal. Solo por un gramo de snusimportado ilegalmente la ley impone una multa de 0,37 euros. Por tanto, el contrabando de una caja podría suponer una multa de 1.700 euros.

Pese a los riesgos, Niklas pone la mano en el fuego porque sus asociados no lo van a delatar. "Nadie se atrevería a dar el chivatazo porque todo el mundo sabe qué tipo de gente tengo de mi lado", me asegura. Añade que solo una vez hubo un cliente que le debió dinero y que el problema se solucionó en cuanto este vio un hacha clavada en la puerta de su casa.

Aunque sin duda Niklas disfruta del dinero y el poder que lleva asociados el contrabando de snus, no tiene intención de vivir de él para siempre. De hecho, aparte de algún que otro cargamento ocasional, su idea es retirarse del negocio cuando cumpla los 18 años.

Cuando le pregunto qué pasaría si lo cogieran antes, suelta una risotada. "Pues tendría que pagar un millón de euros al Gobierno finlandés", reconoce. "Hay días ¾a veces semanas o incluso meses¾ en los que me entra la paranoia y creo que la policía se va a enterar. Pero nunca me van a pillar. Es imposible".

*Se ha cambiado el nombre del protagonista para proteger su identidad.

Publicado originalmente en VICE.com