"La televisión es basura", "la caja boba", "nada importante sale de ahí" y otras acusaciones similares recibe a diario el medio de comunicación con mayor alcance y vigencia, a pesar de dignos competidores como el streaming y la radio.

El recientemente fallecido politólogo florentino, Giovanni Sartori (4 de abril de 2017), publicó en 1997 su popular obra "Homo Videns". Allí analizaba los nuevos hábitos de las personas frente a la televisión, caracterizada por entretener (antes que informar) y divertir (antes que argumentar). Según Sartori, si bien ello de por sí no sería un problema, quizás sí un cambio respecto a la televisión de mediados del siglo XX, comienza a preocupar, sobre todo al mundo académico, cuando la espectacularización propia de la tv, avanza sobre la política, la educación, el debate con argumentos, etc.

La televisión está ahí. En una sociedad como la moderna, donde las estructuras que solían ser sólidas, que daban previsibilidad y seguridad a las personas se vuelven líquidas, la gente no deja de buscar sentido a diario. En esa búsqueda juegan un rol fundamental los programas de TV, en donde nunca se escuchará un "Yo de eso no sé" por parte de algún panelista. Todo lo contrario. El saber está sobre valorado. La opinión le ganó hace tiempo al conocimiento, y antes que juzgarlo en bueno o malo, es lícito señalarlo como la realidad a la que millones de televidentes frecuentan diariamente para construir su propia opinión.

Cuando Intratables vio la luz en 2013, debutó con 3.8 puntos de rating pero creció vertiginosamente, logrando el pico de 8.4 en 2015. La dificultad de definir una clasificación digna de este programa es, quizá la clave misma del éxito televisivo que alcanzó. No todos los argentinos vieron o ven Intratables, pero seguro alguna vez han escuchado, de boca de quienes si lo vieron, algo que pasó.

Digamos que se puede clasificar como un programa de info-entretenimiento, pero….. Al resumen periodístico con los temas más "impactantes" del día, compactado en videos, se suma la lluvia de opiniones personales que cada panelista arroja al set. El conductor media y direcciona con habilidad esas opiniones hacia los invitados. Sin duda el impacto es la característica definitoria de cada informe, de cada discusión y de cada zócalo. El aburrimiento es el peor enemigo en este tipo de dinámicas, donde la premisa de los productores, y que el conductor explota con timing perfecto, es que el espectador nunca pierda el interés: un estado de alerta permanente.

Los invitados son expuestos en un living acogedor, pero ¡no a relajarse!: las opiniones de los panelistas, representantes de las distintas posturas del sentido común popular, bombardean a aquel que se animó a sentarse en medio.

¿Cómo sobrevive un político en esta "jungla" televisiva?

¡Alerta de Spoiler!: en las próximas líneas el lector podrá detectar las fallas y aciertos básicos de los políticos en los programas de TV.

Si en televisión el tiempo es tirano, en los programas de info-entretenimiento, es un adversario. A pesar de que programas como Intratables duran dos horas y media, hablar por mucho tiempo aburre. El candidato que pretende tener un espacio prolongado frente a la audiencia, o dar un discurso extenso, debe entender que no es exactamente el lugar correcto. De hecho, ir a un programa no es una obligación, y realmente hay que considerar los beneficios de hacerlo. Si se inclina por asistir, ir con un objetivo claro y realizable es lo más importante.
Si uno de los objetivos que tiene un dirigente es generar un posterior impacto en la prensa o portales web, lo que diga en el programa, además de ser breve y sencillo, debe resumirle el trabajo al periodismo. Por ejemplo, rediseñar las frases (conceptos, intensidad y tono) de modo tal que puedan ser utilizadas en titulares, tweets o menciones textuales.

La comunicación no son solo palabras. Es lícito contar con algún apoyo visual, una foto, infografía, pin, etc. De hecho, las imágenes son más fáciles de entender, nos proporcionan más información, generan menos dudas y las recordamos con mayor facilidad. De allí la importancia de que cada puesta en escena este acompañada de una imagen para reforzar los mensajes, y que será replicada en otros medios de comunicación.

Entender las reglas de juego es, sin duda, imprescindible. Los info-entretenimientos con panelistas no están diseñados para que el invitado "gane" un debate. Quedar enfrascado en ese objetivo no llevará a más que perder los breves minutos frente a la audiencia, y de seguro, resultar "vencido" en términos de comunicación.

Por último, no perder de vista en ningún momento y bajo ninguna circunstancia, que el político invitado en realidad no les habla a los panelistas sino a los televidentes. Los debates y discusiones no se ganan en el estudio de televisión, sino en el living del hogar.

En definitiva, podemos resumir cuatro ejes fundamentales a la hora de ir a un programa de info-entretenimiento:

1. Ir con un objetivo (claro y realizable)

2. Frases breves e impactantes

3. El duelo dialéctico entre invitado y panelistas no le interesa a nadie (no perder tiempo en generarlo o procurar ganarlo).

4. Hablarle siempre a la audiencia.

¡Alerta!: Acabamos de señalar puntos básicos que deben complementarse con un correcto análisis del contexto social y personal del dirigente político para lograr el éxito. No existen las recetas en política. Los manuales quedan obsoletos frente a la dinámica cambiante de tecnologías de la información y la comunicación, y los nuevos patrones de consumos culturales y de medios a que ello da lugar.

Si un simple recetario puede definir el futuro de un candidato o líder político, los consultores no tendrían importancia.

*Gonzalo Arias es consultor en Comunicación Política. Autor de "Gustar, Ganar y Gobernar" (Aguilar 2017)