A Risrona Simorangkir le gustaba compartir en Facebook fotos de su hija de siete años y de su bebé. Siempre lo hacía, desde que eran recién nacidos, era una forma de registrar sus vidas, de ver cómo crecían y que sus amigos y allegados pudieran conocerlos mejor.

Esta mujer, de 29 años que vive Indonesia, creía que las redes sociales eran un lugar seguro en el que no había mayores riesgos, sobre todo en lo que tenía que ver con las fotos de sus chicos. Para ella eran niños, no veía ni morbo ni maldad en ello.

Pero un día, por pura casualidad, se topó con un grupo secreto en Facebook que compartía fotos de niños abusados. La situación de inmediato la repugno. Pensó en sus pequeños. Sabia que tenía que hacer algo.

"Este grupo tiene miles de miembros, ellos comparten fotos y videos. Algunos dicen que producen ellos mismo el material, que es tomado de hijos de vecino o de algún familiar", explicó Simorangkir. Los miembros llama a sus víctimas "lolly" -la abreviatura en inglés de lollipop o chupete, en español-.

Risrona Simorangkir.
Risrona Simorangkir.

La madre le avisó a sus amigas y compañeras, quienes, con ganas de saber qué ocurría allí adentro, decidieron ingresar.

"Tenemos una comunidad online de madres que hablamos sobre la crianza de nuestros hijos, sobre la vida, sobre cualquier cosa. Después de publicar en esa comunidad un artículo que explicaba lo que yo había encontrado, algunas de nosotras decidieron entrar para recolectar evidencia", explicó Simorangkir.

La mujer dice que ingresó al grupo solo por cuatro horas, tiempo que le bastó para ver todas las barbaridades que allí publicaban. Simplemente no lo pudo soportar.

"Hablaban de cómo aproximarse a un niño y seducirlo para tenerlo sexo con él; lo que debían de hacer para asegurarse de que el niño no dijera nada a sus padres y cómo podían tener sexo con un niño sin hacerlo sangrar", contó la madre al medio británico BBC.

Simorangkir recuerda a un hombre que contó cómo lo hacía con su sobrino. "Era terrorífico".

Michelle Lestari, una de las madres del grupo, dijo que empezaron a recolectar pruebas: capturas de pantalla de las conversaciones, de los perfiles de los usuarios, incluso números de teléfono. Toda la evidencia se la proporcionaron a la policía.

Gracias a la información proporcionada, la policía de indonesia pudo capturar a cinco sospechosos. El grupo, gracias a los reportes de cientos de padres y madres, fue dado de baja por Facebook. Sin embargo, la compañía no se ha pronunciado al respecto.

La policía de Indonesia reveló que el grupo de Facebook, que tenía más de 7 mil miembros, produjo y distribuyó al menos 100 fotos y 400 videos de niños abusado.

Las autoridades además investigan junto con el FBI si algunos sospechosos están ligados a redes internacionales de pedofilia y pornografía infantil.

"Uno de los sospechoso tenía 11 grupos de WhatsApp, donde habían miembros de 11 países distintos y compartían material pornográfico. Alguien en Indonesia enviaba material, luego alguien en Norteamérica enviaba algo también", dijo el vocero de la policía de Jakarta, Argo Yuwono, a la BBC.

A pesar del peligro al que estuvo expuesta, Simorangkir no se arrepiente de lo que hizo. Ahora su perfil está en modo privado, aunque sabe que muchas fotos de sus hijos pueden estar rodando en la internet.

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