La joven se había sentado en la baranda de un balcón en un rascacielos de Corea del Sur y amenazaba con saltar.

Entonces, los bomberos iniciaron un sigiloso operativo en el piso de arriba, sin que la joven se percatara.

En un momento, uno de los bomberos se deslizó por fuera del balcón superior y, en un salto acrobático, le pegó una patada en el pecho a la muchacha y la tiró hacia el interior de su apartamento. La violenta maniobra fue efectiva y la única posibilidad de evitar el suicidio.

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