Un niño sueco conoció el poder de la música tras ser superado por la emoción con una ópera de Puccini. El pequeño de dos años de edad se echó a llorar luego de que sus padres le hicieran escuchar la famosa pieza "O mio babbino caro".

Se trata de una agitada aria de la ópera Gianni Schicchi de 1918 en la que la protagonista, Lauretta, revela su angustia y desesperación en medio de las tensiones entre su padre y la familia de Rinuccio, el chico que ella ama.

La emotiva pieza apareció en varias películas, entre ellas, la comedia dramática Prizzi's Honor, protagonizada por Jack Nicholson, y la adaptación cinematográfica de Room with a View.

En el adorable video, el pequeño Ed Selden, de la ciudad sueca Linköping, rompe en lágrimas casi inmediatamente después de que sus padres ponen a reproducir la pista. Su padre contó: "La filmación muestra qué tipo de emociones puede crear la música hermosa, incluso en niños pequeños".

Los investigadores han teorizado durante mucho tiempo sobre el poder de la música clásica y "triste" en nuestras emociones. Un estudio en Berlín encontró que la mayoría de la gente experimenta más de tres emociones al escuchar canciones tristes, provocando una reacción más compleja que las canciones pop felices.

El estudio dice que la música triste agita una mezcla de emociones complejas y "parcialmente positivas", incluyendo nostalgia, paz, ternura y trascendencia. La nostalgia era la emoción más común experimentada por los oyentes en Europa y los EEUU, mientras que la gente en Asia indicó sobre todo que sentía paz.

Muchas investigaciones también se han llevado a cabo sobre si escuchar música clásica puede o no impulsar el poder del cerebro, con estudios a favor de ambos lados de la discusión. La creencia de larga data es que de todos los compositores, Mozart tiene el mayor impacto en el cerebro en desarrollo, una afirmación que se cree que ha surgido de un estudio de 1993.

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