El llamado de alerta que recibió en su radio una noche de octubre de 2012 le advertía que había un hombre amenazando con saltar desde un paso elevado en Riverside, California. Si caía no sólo se podía matar, sino que además podía provocar un desastre, ya que abajo había una concurrida carretera.

Cuando fue hasta el lugar y lo vio colgando de una reja, el oficial Dane Norem salió corriendo del auto y lo abrazó para impedirle saltar. Nunca imaginó que el suicida iba a sacar un cuchillo para clavárselo en el ojo y en la espalda.

El oficial fue corriendo bajar al hombre que se quería arrojar al vacío
El oficial fue corriendo bajar al hombre que se quería arrojar al vacío

Norem habló esta semana por primera vez, cinco años después del episodio que cambió su vida para siempre. "Cuando me acuchilló en el rostro no sentí dolor verdaderamente. Se sentía como si me hubiera golpeado, y como si me hubiera estallado un globo de agua", contó en una entrevista con Desert Sun, que también difundió un video de la secuencia.

El oficial fue apuñalado siete veces, pero en ningún momento soltó a su atacante. Por suerte, un policía de civil que lo venía siguiendo se sumó rápidamente para ayudarlo. Tomó su cachiporra y empezó a golpear al hombre, que ya no pudo seguir atacando como antes. No obstante, sólo lograron bajarlo cuando arribó a la escena otro agente, que le disparó un escopetazo con postas de goma.

El hombre empezó a atacarlo con un cuchillo. Lo apuñaló siete veces
El hombre empezó a atacarlo con un cuchillo. Lo apuñaló siete veces

Norem quedó con el ojo derecho prácticamente destruido. Incluso después de las primeras cirugías, no reaccionaba a la luz y apenas si podía ver algunas sombras.

"Todo el mundo pensaba que estaba acabado. Yo mismo estaba 100% seguro de que nunca podría volver a hacer mi trabajo", contó.

A pesar de estar gravemente herido, el oficial no se detuvo en ningún momento
A pesar de estar gravemente herido, el oficial no se detuvo en ningún momento

Pero cuando ya había perdido las esperanzas se enteró de una cirugía revolucionaria que, con la ayuda de una pequeña prótesis, podía permitirle recuperar la visión. Así, increíblemente, pudo volver a trabajar como policía de calle en octubre de 2015, tres años después de aquella noche.

"¿Si lo haría de nuevo? —se preguntó Norem— No me gustaría tener que hacerlo, pero sigo en esto. Sigo atendiendo a esas llamadas de auxilio. Así que sí, supongo que volvería hacerlo".

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