El próximo 21 de agosto tendrá lugar uno de los eventos astronómicos más relevantes del siglo, el cual se espera sea – gracias a la omnipresencia de los smartphones y redes sociales – el suceso más fotografiado, tuiteado, compartido y posiblemente comentado de nuestra generación.

Un eclipse solar total transformará el día en noche por alrededor de dos minutos en cada locación por la que pase dentro lo que se conoce como "el camino de la totalidad", a medida que la sombra impuesta por la Luna se extienda a través del territorio continental de los EEUU desde el estado de Oregon en la costa del Pacífico, hasta Carolina del Sur en el extremo opuesto.

Un evento de tales características – que espera atraer la atención de toda una nación y de gran parte del mundo – no sucede en el territorio continental del país del norte desde 1918, por lo que son varios los que llevan semanas ajustando los preparativos para tener el "mejor asiento" para poder vivir en primera persona un hecho prácticamente irrepetible.

¿Pero que sucede cuándo una pareja decide dar el sí en un día donde todos los ojos estarán puestos en el cielo? Al parecer, son muchos los futuros "maridos y mujeres" de Norteamérica los que han planificado el día más importante de sus vidas para que coincida con el particular evento astronómico.

Según consigna el periódico financiero The Wall Street Journal, son varios los novios que han elegido casarse el día que la Luna cubrirá por completo al Sol dado que están confiados en que esto representa un buen presagio para el futuro de su relación.

Independientemente de supersticiones y convicciones astrales, llevar adelante las nupcias en medio de un eclipse, requiere sin lugar a dudas de ciertos preparativos especiales. Haley Cohen y Phil Schembri se casarán en Wilson, Wyoming; una de las localidades por donde pasará el "camino de la totalidad", o sencillamente el sendero desde donde se podrá vivir de forma más intensa el abrupto paso del día a la noche por unos pocos minutos.

En diálogo con el periódico económico, la futura Sra. Cohen aseguró que eligieron específicamente la fecha para romper el molde. "Las bodas son tan predecibles hoy día, parecen todas cortadas con la misma tijera. Te quieres asegurar de hacer algo especial" dijo.

Pero más allá del afán por distinguirse de la manada, la logística detrás de una boda bajo el eclipse presenta ciertos desafíos que no se pueden dejar librados al azar. En primer lugar, el hecho de que el 21 de agosto sea lunes requiere de un esfuerzo extra de los invitados para liberar un día laboral de sus calendarios.

Por otro lado, un evento que transcurrirá bajo el sol de verano durante el día, se convertirá repentinamente en un acontecimiento nocturno que requerirá de iluminación adicional, por más de que la oscuridad sólo dure poco más de dos minutos en promedio.

Además los invitados deberán contar todos y sin excepción, con sus gafas protectoras a disposición, las cuales deberán usar gran parte de la reunión y no sólo durante el momento culmine del eclipse, algo que quedará inmortalizado en fotos y videos por décadas. Cabe aclarar que su formato recuerda al de las gafas 3D desechables que suelen incluir las revistas para niños y su diseño no sería el más halagador para lucir con un smoking o vestido largo.

Es digno de señalar que el novio de 29 años eligió casarse el día del eclipse debido a su pasión personal por el espacio, algo que queda demostrado por su singular elección de carrera; la ingeniería astronáutica. Tanto él como su futura esposa evitarán utilizar las gafas en el altar para poder verse a los ojos, pero por obvias razones; evitarán mirar al cielo durante la ceremonia. Mirar de lleno al eclipse podría ocasionarles daño ocular permanente.

El uso obligatorio de las gafas para todos los invitados será una de las tantas instrucciones detalladas en un manual que será incluido en el programa del evento. ¿La única contra? Es muy probable que los invitados no puedan ver absolutamente nada más que el resplandor del Sol intentando escapar a la Luna durante la ceremonia.

Beeb Ashcroft y su prometida Jai Merrill de Seaside, Oregon aseguraron al WSJ que no les preocupa perder protagonismo frente el evento astronómico el día de su boda. Por el contrario, él y su futura esposa son fanáticos de la astronomía y coordinaron todo para que sus familiares y amigos puedan prestarle toda su atención al eclipse, y por ende tomar las fotos y videos que luego compartirán en redes.

Otras parejas decidieron tomar una estrategia diferente. Dispuestos a no competir con un evento celestial de magnitud incomparable, Evan Mehne y Jazmin Pruneda compartieron al periódico financiero que eligieron mover su ceremonia en Alliance, Nebraska para luego del eclipse. "No estamos aquí para robarle protagonismo al universo, sólo queremos celebrarlo" dijeron.

Decoraciones temáticas basadas en el espacio, el Sol y la Luna se espera abunden – por obvias razones – durante las celebraciones al amor que tendrán lugar el día del eclipse, así como invitaciones con grabados en honor al evento astronómico y pasteles con motivos celestiales. Lo único que no se puede asegurar es que las nubes no invadan el cielo, en el momento justo en el que millones de personas estarán mirando para arriba; a la espera de un suceso que seguramente será recordado para siempre por todos los que puedan presenciarlo.

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