Neely y Andrew Moldovan, el día de su boda y antes de iniciar una guerra en las redes contra su fotógrafa
Neely y Andrew Moldovan, el día de su boda y antes de iniciar una guerra en las redes contra su fotógrafa

Fue la boda soñada. Una exitosa bloguera de temas de belleza y su novio tuvieron su fiesta a lo grande en el Club del Petróleo del centro de Dallas. Tres meses después, frente a las cámaras de la filial local de la NBC, hacían una denuncia posando junto a portarretratos vacíos. La fotógrafa de su boda se negaba a entregarles las imágenes de su fiesta y les pedía más dinero, a pesar de que ya le habían pagado miles de dólares.

"Nos rompe el corazón que haya tomado de rehenes las fotos de nuestra boda", sollozó ante las cámaras Neely Moldovan. Unos días más tarde, el Daily Mail tituló a lo grande: "Una fotógrafa de bodas toma de rehenes las fotos de una pareja".

Como Neely ya era una personalidad en la blogósfera, la historia no demoró en convertirse en viral. La gente se solidarizó con los Moldovan e inundaron la web y las redes sociales de la fotógrafa Andrea Polito con insultos y comentarios negativos. Su reputación se hundió, su clientela desapareció y al poco tiempo tuvo que cerrar su estudio.

Pero la historia dio un vuelco inesperado.

Polito presentó una demanda judicial contra los Moldovan en la que explicó que lo único que tenían que hacer para conseguir sus fotos era llenar un formulario diciendo cuáles de las muestras querían impresas, elegir el color del álbum y pagar una pequeña suma extra que conocían desde un comienzo.

La fotógrafa entregó a la Justicia sus intercambios de correos electrónicos con Andrew y Neely Moldovan en los que ella y sus empleados trataron de calmarlos y explicarles que todo era como había sido convenido desde un principio.

En último viernes, un jurado en Dallas falló que la historia de la fotos secuestradas no era cierta. Es más, dictaminó que la pareja había incurrido en difamación maliciosa y los conminó a pagar a Polito un millón de dólares por los daños que le causaron a su persona y su negocio.

Los Moldovan no dijeron nada al respecto y Neely ni siquiera se refirió todavía al fallo en su blog, en el que la última entrada se refiere a los problemas en la piel durante el postparto.

El matrimonio Moldovan, en su denuncia ante la cámara de NBC
El matrimonio Moldovan, en su denuncia ante la cámara de NBC

Polito, en cambio, conversó sobre el tema con The Washington Post. Les contó que llevaba más de una década en el negocio y tenía reservas con meses de antelación para sacar fotos en eventos y bodas. Que cuando los Moldovan se contactaron para contratarla le parecieron una pareja agradable. Hicieron ensayos y las fotos previas a la boda con mucha anticipación. Polito le pidió a su equipo que estuvieran muy atentos porque Neely era blogger y seguramente escribiría y postearía sobre su boda.

Después del evento, los fotógrafos de su estudio enviaron a la pareja algunas imágenes de muestra y de inmediato ellos los subieron a sus redes sociales.

Poco después, comenzaron a pedir que les enviaran las fotos en alta resolución. Del estudio de Polito le respondieron que, como es práctica habitual de todos los fotógrafos, eso se hacía al final, cuando definieran el paquete de fotos que querían para su álbum y hayan pagado un extra por él de USD 150. Además, le enviaron la copia del contrato donde eso estaba explicado en negrita.

La fotógrafa Andrea Polito se quedó sin trabajó y consumió sus ahorros en los últimos años
La fotógrafa Andrea Polito se quedó sin trabajó y consumió sus ahorros en los últimos años

Pasaron algunos meses hasta que los Moldovan hicieron su selección de fotos. Incluso Neely posteó en sus redes que había logrado finalmente seleccionar 80 de las 4.000 fotos.

Cuando volvieron a contactar al estudio con su selección, exigieron la entrega del álbum y de las fotos en alta resolución y se negaron a pagar el extra convenido en el contrato. Siguieron algunos intercambios más por correo electrónico, hasta que los Moldovan empezaron a enviar mensajes a ssus amigos. "Estamos hartos de nuestra fotógrafa. ¡Queremos nuestro álbum por el que ya pagamos!", escribió Andrew a un amigo.  "Queremos que nuestra historia llegue a los informativos y arruine su negocio", chateó Neely con una amiga, según las pruebas que reunió la Justicia.

Días después, una reportera de la filial local de la NBC estaba en su casa. La noticia fue levantada por otros medios de Estados Unidos y el mundo y el negocio de Polito se hundió junto con su reputación. "Nadie contrata a una fotógrafo de bodas cuando ve en las redes sólo comentarios negativos", recordó.

Tras bajar la persiana, sobrevivió en los últimos tiempos comiéndose sus ahorros.

"Durante dos años y medio llevé a mi hija a la escuela sintiéndome avergonzada. Ahora todos saben que yo tenía razón", digo la fotógrafa, feliz con el fallo judicial.

 

Con información de Avi Selk, The Washington Post

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