Según datos publicados el viernes por la Oficina de Análisis Económico (BEA), la economía estadounidense creció 2,6% en el segundo trimestre del año, algo por debajo de las expectativas pero superior al PBI del 1,2% que marcó el primer trimestre de 2017. En promedio, entonces, el crecimiento económico de Estados Unidos en el primer semestre del gobierno de Donald Trump fue del 1,9%. 

Según la BEA, el aumento en el consumo, inversiones extranjeras, exportaciones y el gasto del gobierno federal impulsó el crecimiento económico en el segundo trimestre, que fue compensado por una caída en la inversión privada interna, la inversión privada en inventarios y en el gasto estatal a nivel local. Por su parte, también crecieron las importaciones, que disminuyen el valor final del PBI.

Según Thomas Byrne, un analista en Wealth Strategies & Management, las última señales del estado de la economía no son suficientes para hacer un pronóstico sobre de la misma.

"¿Es un 2,6% un signo de que la economía está tomando impulso? No estoy seguro", opinó Byrne. "Aunque una recuperación de la inversión empresarial es un signo bueno y posiblemente duradero, eso y el aumento moderado de inventarios se debe probablemente en parte a un flojo primer trimestre que está jugando al empate. Al igual que no me desanimé por los flojos resultados del primer trimestre, no estoy demasiado emocionado por un crecimiento del 2,6%".

Donald Trump
Donald Trump

Para Ian Lyngen y Aaron Kohli de BMO Capital Markets, el moderado crecimiento económico acompañado por bajos niveles de inflación sugiere que la Reserva Federal probablemente no volverá a alzar la tasa de interés en su próxima reunión. 

Por su parte, Peter Boockvar de The Lindsey Group, piensa que la economía estadounidense continúa creciendo a niveles históricamente bajos.

"He usado el adjetivo 'mediocre' muchas veces para describir el crecimiento de Estados Unidos y eso sigue igual", declaró.

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