El caso saca a la luz el papel de Miami como importante centro del comercio de oro que entra al país por el Aeropuerto Internacional para ser refinado por NTR Metals y otras empresas de la Florida
El caso saca a la luz el papel de Miami como importante centro del comercio de oro que entra al país por el Aeropuerto Internacional para ser refinado por NTR Metals y otras empresas de la Florida

A mediados de marzo, Juan Pablo Granda fue despedido del cargo que ocupaba como agente de ventas de oro sudamericano de la compañía NTR Metals, una empresa de refinación de metales preciosos radicada en Colombia, y el mismo día, en su casa en Miami agentes federales se personaron con una orden de arresto para el ecuatoriano nacionalizado americano.

"En ningún momento el señor Granda hizo algo que insinuara que pensaba escapar", dijo Daniel Rashbaum el abogado defensor del joven graduado de la Universidad Estatal de la Florida.

Granda, de 35 años, espera juicio en lo que se considera uno de los casos de lavado de dinero de mayor envergadura en la historia del sur de la Florida.

Se presume un complot cuyo centro son narcotraficantes sudamericanos sospechosos de lavar miles de millones de dólares en oro obtenido ilegalmente, para lo cual utilizaron a Granda y a otros dos empleados de NTR Metals en Miami. De ser hallados culpables, cada uno podría ser condenado a 20 años de cárcel.

Los fiscales identificaron a los otros dos acusados como Renato Rodríguez, de 42 años y ex vendedor de NTR, y Samer Barrage, de 39 años. Los fiscales afirman que los tres acusados compraron oro valorado en miles de millones de dólares a minas ilegales en los bosques tropicales de la Amazonia, coordinaron la refinación del metal en la instalación de la NTR en Miami, luego vendieron el oro y por último enviaron giros con las ganancias a los narcotraficantes en sudamérica, según un documento que resume el caso federal.

Rodríguez, nacido en Nueva York, salió libre con una fianza de USD 100 mil. “Mi cliente impugna todos los cargos y quiere ir a juicio”, dijo Sabrina Puglisi, abogada defensora de Rodríguez, al explicar que la fianza fijada no es ningún indicio de que estuviera cooperando con las autoridades. “Obviamente no se considera que represente un alto riesgo de huida”.

Sin embargo, a Barrage, ciudadano norteamericano nacido en Londres, se le ordenó seguir preso hasta el juicio ya que se cree que podría escapar. Barrage viajó de Miami a Colombia en un viaje de negocios de cuatro días tras el arresto de Granda. Los fiscales acusaron a Barrage de escapar del país, por lo que en su momento enviaron a agentes federales a Colombia para arrestar a Barrage.

Según archivos de Aduanas, entre el 2012 y el 2015 la compañía NTR importó oro ilegal valorado en USD 3,600 millones a través de “varios países latinoamericanos” bajo la “responsabilidad” de Granda y de los otros dos empleados, indican documentos del Departamento de Seguridad Nacional y la Oficina Federal de Investigaciones.

Por todos los miles de millones de dólares de las cargas enviadas de América Latina a NTR en Miami, NTR envió luego miles de millones de dólares en giros postales a América Latina desde Estados Unidos”, según el documento, que presentó el fiscal Francisco Maderal.

Granda y a los otros dos empleados de NTR son acusados de participar en diversas estrategias para saber quién vendía oro, establecer nuevas relaciones y darle promoción a NTR, al punto de traer clientes a Miami para que conocieran sus instalaciones, en 8266 NW 14 Street.

NTR Metals es propiedad de Elemetal Direct, cuyas oficinas principales están en Dallas. La compañía matriz no ha sido acusada en el caso. Trey Gum, abogado de Elemetal, no pudo ser localizado para conocer qué tenía que decir de todo el asunto.

El oro ilegal, obtenido en violación de leyes extranjeras, es un grave problema en toda América Latina, y sobre todo, en Perú, donde la explotación ilegal de las minas es culpable de la devastación de grandes extensiones de bosques tropicales”, señala el encausamiento.

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