Marty Reiswig junto a su familia. (CBS)
Marty Reiswig junto a su familia. (CBS)

Una vez al mes, una enfermera llega a la casa de Marty Reiswig, inserta una aguja en uno de sus brazos y le inyecta lentamente un cóctel de drogas. Aunque puede ser que -como sucede con muchos voluntarios de tratamientos experimentales- se trate solamente de un placebo, si la prueba resulta positiva podría cambiarle la vida a toda su familia. El objetivo de Marty no es menor: evitar la enfermedad que los mata sistemáticamente. O al menos, retrasar su aparición.

Reiswig tiene 38 años, trabaja como agente inmobiliario, goza de buena salud y todavía no padece Alzheimer, pero gran parte de su familia, a través de distintas generaciones, ya la padeció. Su tío Roy murió como consecuencia de la enfermedad. Igual le ocurrió a su abuelo Ralph. Y a once tío-abuelos y tía-abuelas. Ahora, dice Reiswig, "tengo un padre de 64 años que está punto de morir por el Alzheimer".

Tengo un padre de 64 años que está punto de morir por el Alzheimer

Su familia es una de unas 500 en el mundo con una mutación genética que hace que las personas desarrollen la enfermedad a una edad mucha más temprana de lo normal. En promedio, el Alzheimer lo desarrollan las personas cerca a los 80 años. Pero para los Reiswigs, aquellos en la familia que cargan el gen desarrollan la enfermedad a los 50 años. En algunos casos, los primeros síntomas pueden llegar a los 30 años e incluso a los 20.

Reiswig tiene un 50% de probabilidad de tener el gen mutado, pero eligió no saber si padecerá o no el mal. Tampoco se quedó aguardando qué destino le toca. Hace tres años se inscribió en un experimento con una innovadora droga que retrasaría o detendría la enfermedad alterando sus genes. Por eso recibe a la enfermera una vez por mes en su casa. Su esperanza es poder gozar de muchos años de vida sin padecer las terribles consecuencias de Alzheimer.

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Según expertos, la clave en la experimentación contra el Alzheimer es la intervención temprana, antes que los síntomas sean evidentes y que el daño en el cerebro sea extenso e irreversible. "Así es como podrías frenarla", dice Rudy Tanzi, director de la unidad investigativa de Genética en la Hospital General de Massachusetts.

Esta forma de intentar prevenir el Alzheimer antes que tratarlo es uno de los enfoques y aproximaciones más innovadoras de la medicina en la última década, aunque todavía no existan resultados exitosos.

Tradicionalmente, las empresas farmacéuticas probaban las drogas en pacientes que ya mostraban pérdida de memoria, problemas cognitivos y otros signos de demencia. Y la táctica no daba resultados: el 99% de todas las posibles drogas para tratar la enfermedad no pasan las pruebas clínicas, y las pocas que han llegado al mercado solo mitigan algunos efectos del Alzheimer. Hasta el momento, no existe ninguna medicina que retrase o frene la enfermedad.

Pero si con este nuevo enfoque destinado a la prevención se lograría tan solo un éxito parcial -retrasar el proceso degenerativo del cerebro, por ejemplo- esto tendría un gran impacto en la vida de millones de personas. Así lo cree la neuróloga Reisa Sperling, quien dirige el Centro de Investigación y Tratamiento del Alzheimer en Boston Brigham y el Hospital de Mujeres.

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"Si una droga puede retrasar los embates de la demencia por cinco o diez años, entonces muchas personas morirán en un salón de baile y no en geriátricos", afirma la doctora.

La nueva estrategia ha sido probada en cinco grandes grupos con un presupuesto que va de los 500 a los 1.000 millones de dólares. Y a pesar de la inmensa fortuna gastada en las experimentaciones, los expertos afirman que vale la pena asumir los costos, porque aunque fallen una y otra vez, a larga lograrán los resultados esperados.

Si la comunidad médico-científica logra dar con una droga que por fin pueda retrasar o frenar la enfermedad, el sistema de salud de los Estados Unidos se salvaría, ya que la demencia es la enfermedad más costosa de tratar, informa la revista estadounidense The Newsweek Además, se prevé que la cantidad de pacientes con alzheimer aumentará de forma significativa en los próximos años.

Una de las compañías farmacéuticas que lleva adelante estas investigaciones es Eli Lilly con solanezumab, la droga que había sido probada en Reiswig sin tener los resultados deseados.

Sin embargo, la comunidad médica guarda esperanzas que compañías como Eli Lilly sorprendan con ese gran hallazgo que por fin pueda frenar los embates del Alzheimer.

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