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Una mexicana que está tratando de que no la deporten de Estados Unidos se refugió en una iglesia de Denver luego de que las autoridades federales de inmigración rechazaran su solicitud para quedarse en el país, en otro caso que suma preocupación a la comunidad inmigrante frente al compromiso de la Casa Blanca de reforzar el control interno.

Jeanette Vizguerra no acudió el miércoles a la audiencia que tenía programada con agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE por sus siglas en inglés). Cerca de 100 partidarios suyos se manifestaron afuera del edificio mientras su abogado, Hans Meyer, y un ministro ingresaban a la oficina.

Ambos dijeron que en la recepción encontraron a numerosos agentes, algunos de ellos armados, y se les informó que Vizguerra no recibiría otra extensión en su intento por obtener una visa tipo U que a veces se concede a las víctimas de delitos.

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El vocero del ICE, Shawn Neudauer, señaló que la mujer es "una prioridad de detención" porque tiene dos declaraciones de culpabilidad por delitos menores y en un principio un juez ordenó su deportación definitiva en 2011.

Meyer dijo que Vizguerra había recibido varias extensiones previas durante el gobierno del presidente Barack Obama porque las autoridades saben que la obtención de la visa puede tardar dos o tres años.

"Esta es una alerta roja grande, enorme, de que el gobierno de Trump tiene planes de deportar a tantas personas como le sea posible", declaró Meyer, que declinó revelar detalles sobre el delito del que Vizguerra fue víctima.

La mujer se refugió en la iglesia, una táctica habitual para evitar la deportación porque por lo general los agentes no ingresan a lugares de culto.

Tres de sus hijos, de 12, 10 y 6 años, nacieron en Estados Unidos y viven con ella, mientras que su hija mayor nació en México, vive en Denver y tiene su propia familia.

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Vizguerra dijo que se acordó de los casos del dreamer detenido Daniel Ramírez Medina y Guadalupe García de Rayos, ésta última una mujer que vivía en Arizona y que cuando acudió a una cita de rutina en el ICE fue arrestada y deportada a México al día siguiente.

La mexicana, que lloró al principio, dirigió unas palabras en español por un megáfono a quienes la apoyaban afuera de las oficinas del ICE y después en persona en la Primera Iglesia Unitaria, no distante del Capitolio estatal.

Acompañada en el altar por su familia, la ex organizadora sindical y limpiadora de casas dijo que sus únicos delitos están relacionados con trabajar sin autorización en el país para mantener a su familia.

La mujer dijo que fue arrestada por carecer de licencia de conducir y no tener su vehículo registrado. Los agentes descubrieron además que estaba en posesión de un documento falso de identidad, que ella dijo tenía un número de Seguro Social basado en los dígitos de su fecha de nacimiento, y no uno que perteneciera a una persona real.

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Vizguerra dijo que comunicó la semana pasada a sus hijos la decisión de permanecer en una habitación del sótano de la iglesia que fue acondicionada en 2014 para alojar a algún inmigrante que necesitara refugiarse en el lugar.

"Ustedes pueden ver por qué estoy luchando tan duro para ganar mi caso", dijo en referencia a su familia.

El presidente Donald Trump ha convertido en una prioridad el combate a la inmigración ilegal, anunciado sus planes de construir un muro fronterizo, amenazado con recortar los recursos a las ciudades que protejan a personas, y ha emitido un decreto en el que afirma claramente que prácticamente cualquier inmigrante que se encuentre sin permiso en el país podría ser una prioridad para ser deportado, en especial aquellos con órdenes de deportación pendientes.

Nuedauer del ICE no quiso afirmar si el rechazar la solicitud de Vizguerra para que se le dé una extensión es un cambio en las políticas.

Con información de AP

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