El Alaró y el Collerense de la Segunda Regional de Mallorca, España, se enfrentaron en un partido que no llegó a completarse por culpa de una brutal pelea entre los padres de los futbolistas.

Mientras que varias mujeres intentaban terminar con el pleito al grito de "es una vergüenza", los hombres saltaban al campo, uno tras otro, para descargar su ira bajo la atenta mirada de sus hijos.

Según el sitio diariomallorca.es el conflicto empezó después de una dura patada de uno de los jugadores contra otro. A causa de esa falta, los pequeños futbolistas comenzaron a discutir y empujarse entre ellos.

La situación pasó a mayores cuando los padres comenzaron a participar en aquel altercado. Algunos entraron al terreno de juego para calmar a los niños, pero otros lo hicieron para recriminarle al árbitro, Jesús Alfonso, la entrada que había dejado a un niño en el suelo.

En medio de los gritos, comenzaron las agresiones físicas y la situación se descontroló. Hubo violencia tanto el terreno de juego como alrededor.

Tras varios minutos de tensión, la fuerza pública se presentó en el lugar para detener a los violentos. Se constató que varios adultos fueron trasladados a distintos centros médicos de la zona por diversas heridas.

Cuando se restableció la calma, el árbitro decidió suspender el encuentro que tuvo lugar en el Estadio Municipal de Alaró. Horas más tarde, el equipo visitante publicó un comentario en su cuenta oficial de Twitter.

El conjunto balear dice haber sentido "Vergüenza e impotencia" tras lo sucedido con la categoría infantil de su club, mientras que los locales, por el momento, no han hecho ningún descargo.

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