Poco más de 33 millones de argentinos estaban habilitados para votar este domingo en las elecciones primarias legislativas, el primer test electoral del gobierno de Mauricio Macri desde su llegada al poder en diciembre de 2015.

Los primeros resultados indican una ventaja del oficialismo en la capital y en Provincia de Buenos Aires, donde están puestas principalmente todas las miradas por la precandidatura de la ex presidente Cristina Fernández de Kirchner.

Con el 2,52% de las mesas escrutadas, Esteban Bullrich (ex ministro de Educación) supera a la ex jefe de Estado por casi cinco puntos.

Más atrás, se ubican otros dos ex ministros de Cristina Kirchner, Sergio Massa y Florencio Randazzo, que lideran sus propias fuerzas.

En los comicios de este domingo se eligen a los candidatos que competirán en las elecciones generales del 22 de octubre por 127 bancas de diputados (la mitad del total) y 24 de senadores (un tercio del total), además de por bancas en las legislaturas provinciales y municipales.

Las encuestas previas otorgaban una clara ventaja a nivel nacional a la coalición oficialista Cambiemos, la única fuerza que presenta candidatos en las 23 provincias y la Ciudad de Buenos Aires. Pero todos los ojos están puestas en la batalla en la provincia de Buenos Aires, donde vota algo más de un tercio de los electores de todo el país.

La ex Presidenta llega a la elección como candidata de su nueva fuerza, Unidad Ciudadana, mientras enfrenta una serie de causas judiciales por actos de corrupción y enriquecimiento ilícito durante su gobierno y sus detractores creen que busca obtener los fueros de una banca para aliviar su posición. Pero aún así, conserva la simpatía de un sector importante del electorado, sobre todo en el empobrecido Gran Buenos Aires (lo distritos que rodean a la Capital Federal) donde la retracción económica se hace hecho sentir con más fuerza en los últimos años.

Sin candidatos de peso, Macri dejó la campaña bonaerense en manos de la carismática gobernadora María Eugenia Vidal. Minoría en ambas cámras del Comgreso, el oficialismo busca que las elecciones legislativas sirvan de ratificación del rumbo elegido de reapertura y liberalización económica a pesar de que todavía no ha dado los frutos esperados.

Las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) fueron creadas con el proclamado objetivo de incentivar y hacer más trasparente las competencias internas entre los partidos. Pero lo cierto es que la mayoría de los candidatos prefiere crear nuevas fuerzas ante de competir en una interna y este domingo habrá muy pocas primarias competitivas. Para la mayoría de los precandidatos, que serán los únicos candidatos de sus fuerzas, se trata así de un precalentamiento en el que deben obtener al menos el 1,5 % de los votos para avanzar a las elecciones generales de octubre donde realmente estarán en juego las bancas.