Lía Villares en el aeropuerto de La Habana, sin poder viajar
Lía Villares en el aeropuerto de La Habana, sin poder viajar

"Es gracioso cómo todavía algunos se hacen los sorprendidos: ¿cómo que no te dejan viajar?", dice la propia Lía Villares, en un texto en el que expresa su hartazgo por la constante vigilancia y el acoso a que la somete el gobierno cubano, desmintiendo así la apertura anunciada en 2013.

"Hoy 28 de julio es la tercera vez que no me dejan viajar, bajo la escueta confirmación de que tengo 'una prohibición de salida' según el puesto de mando de los oficiales fronterizos que no pueden darme un motivo porque dicen no conocerlo", escribió Villares en su página de Facebook, luego de que le impidiesen viajar a Miami.

La vez anterior fue el 17 de junio. En esa ocasión debía viajar a Cancún. Y, frente a sus protestas, la cosa se puso violenta. La metieron presa "bajo una lluvia injustificada de galletas (bofetadas)", dijo, y tuvo que "pagar una multa para que no se agarraran de eso a la próxima, por hacer una protesta pacífica en el aeropuerto".

"¡Porque no!, fue la respuesta a gritos que me dio una funcionaria de inmigración cuando pedí reiteradas veces que me dieran una sola razón lógica que explicara la negativa a mi salida", recuerda Villares. En esa ocasión, la misma restricción les fue aplicada a otros cuatro activistas que iban a tomar el vuelo hacia México.

Villares es una artista crítica del régimen y no oculta su activismo. Reivindica su derecho a la disidencia en toda ocasión que puede y eso la ha puesto en  la mira del régimen, que no solo le impide viajar, sino que vigila sus movimientos en el interior de Cuba.

Que no puedes tocar con tu banda ni en el balcón, que los domingos te ponen guardia para que no te unas a las Damas de Blanco, que no pudiste llegar a la misa por Oswaldo Payá… (Lía Villares)

Lo cuenta así: "Que no te dejan entrar a un teatro, a un cine de tu propio barrio. Que no puedes hacer una presentación en tu casa que has convertido en galería independiente porque las oficiales no te dan espacio. Que no dejaron llegar a ninguna persona porque sitiaron la casa a la redonda ante el terror del barrio. Que no puedes tocar con tu banda ni en el balcón, literalmente. Porque la censura no es solo al contenido, sino a la forma, a la actitud, etc. Que los domingos te ponen guardia para que no te unas a las Damas de Blanco. Que un esbirro te secuestró el día de tu cumpleaños para que no pudieras llegar al aeropuerto y perdieras otro vuelo. Que no pudiste llegar a la misa que le celebraron a Oswaldo Payá a los cinco años de su asesinato político porque te cogieron presa cuando saliste de la casa para que no fueras. Etcétera, etcetera…".

La artista dice que sus visitantes extranjeros, sorprendidos por la vigilancia alrededor de su casa, le preguntan qué ha hecho, a quién ha agraviado tanto para merecer un operativo de esa magnitud. "Tú tienes que ser alguien importante", cuenta Lía que le dijo el oficial de inmigración al comunicarle que no podía viajar.

"Me niegan mi libertad de movimiento. Mi derecho a transitar libremente dentro y fuera, teniendo todos mis papeles en regla y sin orden judicial o disposición legal alguna que complemente las regulaciones migratorias vigentes y establezca tal castigo y prohibición, arbitraria, ideológicamente discriminatoria, restrictiva y violatoria de mis derechos civiles y políticos", dice el texto que subió a Facebook, y anunció que hará una presentación legal ante el Ministerio del Interior.

Gorki Aguila y Lía Villares (Porno para Ricardo), en la redacción de Infobae, cuando visitaron Argentina en julio de 2016
Gorki Aguila y Lía Villares (Porno para Ricardo), en la redacción de Infobae, cuando visitaron Argentina en julio de 2016

"Lo que sigue –agrega– es más peloteo burocrático, más multas por 'alteración del orden' cuando intente de nuevo reclamar mi derecho a la libre circulación, siendo una ciudadana sin causa pendiente, sin delito alguno, pero con un expediente 'disidente' abierto de par en par, en aumento, en 'los órganos de la seguridad del Estado'".

La tarde que pasó en el calabozo le sirvió a Lía Villares para confirmar que la policía cubana no tiene por finalidad mantener el orden sino reprimir a sus conciudadanos.

Así lo describe: "No pude ver ni un solo caso de delincuencia, propiamente. Le 'decomisaban' o simplemente robaban 40 mangos a uno, 40 litros de cloro a otro. Una bolsa con las pertenencias de un homeless, pensando que también las vendía. Uno que 'no hizo nada' y aun así le dejaron ir con una multa de 1.500 pesos…." y otros casos de hostigamiento a los cubanos por el solo hecho de tratar de sobrevivir en un país sin desarrollo tras más de 60 años de "revolución" castrista.

En julio de 2016, la banda Porno para Ricardo visitó Argentina. Entrevistados por Infobae, dejaron una frase premonitoria: "En Cuba están vendiendo un cambio pero es un fraude".