Pese a haber sido profesora de la Universidad de la Habana durante 17 años, la censura del régimen cubano impactó sobre la vida de Marlene Azor Hernández, académica formada en la isla y en la ex Unión Soviética cuya tesis doctoral, con críticas al socialismo castrista, le significó una expulsión de las aulas cubanas. "Es un embrutecimiento expreso", asegura la socióloga al repasar las medidas que toma el gobierno para frenar la libertad de expresión y de prensa.

Azor, radicada actualmente en México luego de su exilio tras la censura política a mediados de los 90 a su trabajo de doctorado "Las experiencias históricas de los socialismos de Estado", explicó los efectos de la falta de información en la sociedad cubana: "Una ciudadanía desinformada no sabe lo que está sucediendo y no puede generar una respuesta con demandas precisas, con evaluaciones, críticas y análisis", señaló.

Para Azor, la suma de la desinformación, más la entrega de una visión del mundo "completamente parcializada" y la represión de la discrepancia "dan como resultado un proceso de embrutecimiento de la población", en el sentido de una mayor ignorancia y una falta de rendición de cuentas de lo que sucede en el país. Aunque el sistema educativo cubano ha logrado eliminar el analfabetismo y cosecha ciertos elogios de la Unesco, Azor resaltó las recientes expulsiones de estudiantes cubanos por sus posturas críticas y resumió: "Lo que están demostrando es que la educación en Cuba no es universal. Hay un filtro político, una discriminación".

Consultada por el actual proceso de apertura en Cuba, la académica subrayó que la represión ha aumentado notoriamente, incluyendo no solo a los que se manifiestan abiertamente, sino también a aquellos miembros de la sociedad civil con alguna participación en la disidencia.

"La dictadura apuesta a que necesita un poco más de tiempo para eliminar definitivamente la oposición y que el nuevo gobierno que toque después de Raúl Castro en el 2018 encuentre una sociedad más sosegada", aseguró. Según repasó, bajo la opinión de ciertos politólogos, "los dictadores necesitan siempre un tiempo más para establecer la disciplina y el orden porque le tienen terror a la democracia, es un proceso que no pueden gestionar".

Azor apuntó que no espera sorpresas para la definición del sucesor presidencial, como había afirmado la semana pasada Mariela Castro, e incluso deslizó que podría tratarse de una estrategia de distracción para correr los plazos anunciados. "El régimen está acostumbrado a manejar el país como un estado de emergencia permanente. Hay que apagar fuegos, conseguir el petróleo, la falta de liquidez. Están acostumbrados, ese es el estilo supuestamente revolucionario", señaló.

La socióloga también destacó que la actual crisis política y económica que sufre Venezuela no le conviene de ningún modo al régimen cubano. "Por eso vemos posturas del gobierno para defender a Maduro que son tan insensatas. Tiene que ver con sus intereses directos, con el petróleo y el dinero recibido por las misiones médicas", indicó.

Aliados: Nicolás Maduro y Raúl Castro (EFE)
Aliados: Nicolás Maduro y Raúl Castro (EFE)

Según analizó, la cúpula cubana juega sus fichas a que el régimen chavista se mantenga en el poder: "Lo apuesta con métodos cubanos o dictatoriales: aumentar la represión, no respetar ninguna normativa ni internacional ni nacional desde el punto de vista democrático, no respetar la separación de poderes, aplicar sistemáticamente la represión, que por la fuerza se van a mantener. Creo que esa es la influencia que está teniendo Cuba sobre Venezuela".

Sobre los efectos de esa relación bilateral, Azor indicó que no afectará el proceso de reapertura entre La Habana y Washington, ya que el deshielo ha perdido relevancia bajo el gobierno de Donald Trump. "La nueva administración norteamericana no tiene ningún interés en tener diálogo con la dirigencia cubana. Hemos perdido importancia dentro de la agenda estadounidense", expresó.

Respecto a ese proceso, desde el punto de vista académico, Azor consideró que "hay un amago de ponerse un escudo frente a la influencia ideológica" del extranjero, pero indicó que los intelectuales orgánicos que responden a los intereses del partido abogan por una continuación de la cooperación por el deshielo. "Siempre en las condiciones que ponga el régimen cubano, pero la capacidad de análisis siempre será muy restringida", agregó, al destacar el "amplio desconocimiento" intelectual sobre autores foráneos y escuelas alternativas de pensamiento diferentes al oficial, ligado al marxismo leninismo soviético. "En las bibliotecas regionales cubanas no encuentras autores sobre análisis de políticas públicas, tipos de regímenes, tipos de democracia. Es un enclaustramiento que embrutece", añadió.

Azor logró volver a la isla en 2012, bajo el amparo de un proyecto académico que le otorgaba protección. Sin embargo, asegura que sin ese respaldo internacional, no puede volver sin acabar en la cárcel, bajo las actuales condiciones de persecución a los disidentes. "Mientras estés fuera de Cuba y tengas una postura crítica con relación al gobierno, aunque esté muy fundamentada, no importa, el regreso significa por lo menos tener problemas con la seguridad del Estado. (Para volver), tendría que abrirse la democracia y eliminarse la represión", puntualizó.

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