No es nuevo que al gobierno nacional le incomodan algunas declaraciones de Elisa Carrió, quien incluso lanzó críticas a la propia administración de Mauricio Macri. El último embate de la diputada nacional es con Ricardo Lorenzetti, presidente de la Corte Suprema, a quien acusó de enriquecimiento ilícito y de frenar el ingreso de Horacio Rosatti al máximo tribunal, entre otras cosas.


Ante esto, la estrategia del Gobierno es tomar distancia: "Carrió forma parte del Poder Legislativo. Tenemos 90 diputados y varios senadores, no nos podemos hacer cargo de lo que dice cada uno", expresó Rogelio Frigerio en diálogo con radio Del Plata.


Del mismo modo, el ministro del Interior recordó que la Casa Rosada "cree profundamente en la división de poderes" y argumentó: "El Poder Judicial y el Poder Legislativo tienen que controlar al Poder Ejecutivo, tienen que revisar el pasado, que por suerte lo están empezando a hacer los jueces, y también tienen que revisar el presente, a nosotros, a los funcionarios actuales".


Al respecto, destacó: "El Poder Legislativo tiene también que controlar de alguna manera al Poder Judicial. Es sano el control cruzado entre poderes si, efectivamente, son independientes como nosotros pretendemos que sea".


Las declaraciones de Frigerio estuvieron en sintonía con la reacción que tuvo la semana el jefe de Gabinete, Marcos Peña. Por entonces, el funcionario adviritó que son "respetuosos de esta Corte y de sus autoridades" y que las opiniones de la diputada "no reflejan ni al Gobierno ni a Cambiemos".

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Lorenzetti le contestó la semana pasada a Carrió a través de un comunicado. El ministro de la Corte se defendió de la acusación por enriquecimiento, ratificó su respaldo a la independencia del Poder Judicial y negó la actitud que la diputada le endilgó respecto a la postulación de Rosatti. "Lo que antes nos parecía incorrecto también debe serlo ahora, porque debemos ser coherentes con nuestros principios", subrayó.