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El diputado porteño Gustavo Vera, de estrecha relación con el papa Francisco, aseguró que el Pontífice está molesto por el "ombliguismo" con que se analizan sus actos desde la Argentina y aclaró que su función ahora trasciende los temas locales y abarca una agenda de impacto mundial.

"Jorge es un mediador a nivel global. Es muy tenido en cuenta por su trabajo por la paz y en la instalación de una agenda pública mundial contra el narcotráfico y la trata de personas. Interpretar que todo lo que hace tiene que ver con la Argentina es perder un poco las proporciones", aseguró Vera en diálogo con Luis Novaresio en radio La Red.

La figura del Papa volvió a estar en el centro de la discusión luego de que desde algunos sectores de la Iglesia Católica cuestionaran la "fragilidad laboral" en la Argentina y pusieran de relieve su preocupación por el aumento de la pobreza.

El fin de semana Francisco aseguró que sigue de cerca los conflictos económicos, políticos y sociales de Argentina, Venezuela, Brasil y Bolivia. Esos dichos causaron malestar en el Gobierno teniendo en cuenta la delicada situación que vive la economía de Nicolás Maduro.

En un mensaje que pareció estar relacionado con lo que sucede en la Argentina, Vera dijo que Francisco tiene posición tomada sobre la "teoría del derrame". Según aseguró el diputado de la Ciudad, el Obispo de Roma no cree en la concepción económica que entiende que el mercado regula la economía sin intervención del Estado.

"Es una concepción que históricamente ha fracasado. Francisco claramente no cree que los grandes grupos económicos a medida que van ganando dinero van a derramar a los demás segmentos sociales. Es algo que no forma parte de la doctrina social de la Iglesia y es obvio que estas diferencias se expresan a través de las estadísticas que muestra la UCA y en los comentarios de la Pastoral Social del fin de semana", completó.