Reunidos en Alemania, ministros de transporte de todo el mundo –entre ellos el de la Argentina, Guillermo Dietrich- se hacen la misma pregunta. Cómo resolver el conflicto entre los gremios de taxis y Uber. La aplicación que facilita la vida de los usuarios ha generado dolores de cabeza a las autoridades en todo el mundo.

Pero el panorama es mucho más complejo. La innovación también traerá conflictos en otras áreas. Por ejemplo en el transporte de cargas, en donde según el Foro Internacional de Transporte, una entidad dependiente de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), aseguran que en poco tiempo el avance de la tecnología abarcará esta y otras áreas. La autonomía hará que los choferes ya no sean necesarios. Al menos con las mismas funciones que tienen ahora.

¿Se imaginan a Hugo Moyano conviviendo con camiones autónomos? En el Foro dicen que es posible, que los gremios entenderán que el futuro es ese y que deberán adaptarse a las nuevas reglas.

Los políticos presentes miran con sorpresa, casi como si estos expertos no entendieran las consecuencias políticas y sociales de estos avances.

Casi todas las discusiones giran en torno a compañías como Uber, que son reconocidas y valoradas por los usuarios pero que en muchos casos operaron, o aún lo hacen, ilegalmente. ¿Alcanza la aprobación y el apoyo de los usuarios para saltar leyes y normativas?

Para José Ángel Gurrìa –director del evento- son los gobiernos quienes deben ponerse al día y rápidamente actualizar sus regulaciones para que empresas como Uber no queden en la ilegalidad.

57 países participan del encuentro que se desarrolla en Leipzig, Alemania y en todas esas naciones Uber ha tenido problemas judiciales por motivos regulatorios, impositivos o laborales. En algunos casos como México, Francia, Argentina, España, Chile o Brasil, con violentas protestas y conflictos sociales.

Volver al futuro

De acuerdo con el informe de la OCDE, entre los beneficios del transporte compartido o shared mobility, se encuentran la reducción de la congestión de tránsito, la consiguiente baja en emisiones de dióxido de carbono, el descenso del número necesario de autos en circulación (que sería el 3% de la flota actual), menos problemas de estacionamiento y mejor calidad de vida.

La investigación advierte que estos beneficios dependen directamente de las regulaciones gubernamentales y que su aplicación cambiará el transporte público de forma radical, adelantando incluso la desaparición de los colectivos o buses y el cambio drástico que habrá en la industria automotriz.

"Las autoridades deben guiar el desarrollo y aplicación de los sistemas de transporte compartidos y anticipar su impacto", dice el informe elaborado por esta organización, cuyo trabajo está patrocinado por empresas tecnológicas como Google y la propia Uber.

En este encuentro anual de transporte se mezclan empresas del sector con autoridades políticas y expertos que investigan el impacto de los cambios tecnológicos. Desde Uber y Google, hasta vehículos eléctricos y autónomos, transporte aéreo y de carga, todo se discute y casi todo pasa por los cambios tecnológicos. Algunos cambios –dicen- sucederán en algunos años mientras que otros son inminentes.