El campus de la Universidad de Waterloo, en Ontario. 163
El campus de la Universidad de Waterloo, en Ontario. 163

No tiene los recursos ni el prestigio de Harvard, Stanford o Yale. Pero una pequeña universidad canadiense se ha convertido en la nueva meca de los reclutadores de compañías como Google o Amazon.


La mucho menos célebre Universidad de Waterloo, en Ontario, Canadá, se convirtió en el semillero de jóvenes promesas para los gigantes tecnológicos de Silicon Valley. De las aulas de esta universidad salieron el cofundador de Blackberry Mike Lazaridis y los creadores de la aplicación de mensajería Kik y del smartwatch Pebble, entre otros éxitos de los últimos años.



Los empleadores dicen que sus estudiantes "entienden cómo trasladar sus proyectos de ingeniería a negocios viables", asegura un artículo aparecido en The Wall Street Journal.


Los graduados de Waterloo están segundos entre los que más contrataciones consiguen en las empresas de Silicon Valley, sólo por detrás de Universidad de Berkeley, según un reporte del año pasado de la consultora Startup Compass.


Waterloo tiene un sistema de aprendizaje cooperativo, que mezcla la academia con la experiencia práctica. Los estudiantes alternan sus semestres de estudio con al menos cinco cuatrimestres de pasantías en empresas.


Una incubadora interna, llamada Velocity, promueve la innovación entre los estudiantes emprendedores y les da la oportunidad de buscar fondos y mentores.


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La firma de pago por telefonía celular Square Inc., propiedad de Google, es una de las empresas que abrió una oficina en los alrededores de la Universidad de Waterloo para captar a los mejores talentos.


El presidente de la Universidad, Feridun Hamdullahpur, contó que, hace poco, ejecutivos de IBM lo urgieron a que Waterloo admita más alumnos y le ofrecieron "darle trabajo a todos".


Los inversionistas dicen que sus dólares rinden mucho más en Waterloo por el bajo costo de la vida asociado a becas gubernamentales y de la propia universidad que suelen estar disponibles para los alumnos.


La universidad acaba de asegurarse un fondo de USD 1,6 millones para desarrollar startups entre sus estudiantes, establecido por Spectrum 28, una incubadora de California que tiene a un ex alumno de Waterloo entre sus fundadores.


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