Oficina del Fiscal del Distrito Sur de Nueva York 163
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Como si de un occidental y capitalista ortodoxo se tratase, Osama bin Laden ordenó al administrador general de la organización terrorista comprar barras de oro por el equivalente de casi dos millones de dólares.

Lo solicitó a través de una carta que él mismo escribió en diciembre de 2010 y fue encontrada en 2011 por los Navy SEAL que abatieron al líder terrorista en Pakistán. La Agencia Central de Inteligencia (CIA) desclasificó hace pocos días esa carta en el marco de un estudio para analizar la estructura financiera del grupo terrorista y comprender cómo obtenían dinero, según lo que relata un artículo del New York Times.

"La tendencia de precios es en alza" escribió Bin Laden a Atiyah Abd al Rahman, el administrador de Al Qaeda, y con la pericia de un inversor de Wall Street, explicó que "incluso con alguna caída, en los próximos años el precio del oro alcanzará el precio de 3.000 dólares la onza".

"En los próximos años el precio del oro alcanzará los 3.000 dólares la onza", vaticinó el terrorista

Sin embargo, cinco meses después de la muerte del líder terrorista el oro alcanzó su punto más alto con 1.900 dólares la onza, por lo que su visión de inversionista no fue muy precisa.

Discutió con su administrador las formas de invertir los cinco millones de dólares que obtuvieron tras el secuestro de un diplomático afgano. La oficina del presidente de Afganistán, Hamid Karazai, pagó al grupo terrorista. Ese dinero fue provisto por la CIA al presidente afgano, quien recibió el dinero en el palacio de Kabul, sin que Al Qaeda lo supiera.

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"Con el rescate del prisionero afgano, creo que deberíamos usar un tercio de ese dinero para comprar oro y otro tercio para comprar euros" escribió Bin Laden.

El líder terrorista no quería tener dólares norteamericanos, y por eso decidió invertirlos rápidamente para que no puedan seguir su rastro.

El resto del dinero fue utilizado para comprar dinares kuwaitíes y renminbis chinos (conocidos como yuan) y otro tanto de moneda local para cubrir el día a día de los gastos de la organización.

Bin Laden ordenó minuciosamente cómo debía invertirse el dinero obtenido

"Cuando se deba gastar el dinero, utiliza primero los euros, luego los dinares, los yuanes y después el oro" ordenó Bin Laden a su administrador.

Lo paradójico es que grandes magnates como George Soros y John Paulson comparten la misma visión económica a la hora de invertir que el ex líder de Al Qaeda: el oro. La financiera JP Morgan Chase reabrió en 2010 una bóveda para almacenar oro bajo las calles de Manhattan debido a la demanda del metal precioso.

El líder terrorista dio instrucciones específicas de cómo adquirir las barras de oros. Pidió que sean adquiridas en monedas o en barras de "10 tolas".

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"Ahora mismo, la onza está a 1.390 dólares, pero luego de los eventos en Nueva York y Washington el precio será de 280 la onza" escribió en su carta y agrega que si el precio llega a los 1.500 o un poco más "antes de que llegue la carta, sigue siendo un precio razonable para comprar".

Según las investigaciones, Al Qaeda tuvo acceso a vendedores de oro en áreas tribales de Pakistán y en el poco regulado mercado de oro de Dubai, capital de Emiratos Árabes Unidos.

El Estado Islámico es en la actualidad la organización terrorista con más dinero

Otros grupos islámicos buscan la forma de evadir las listas negras internacionales y poder acceder al crédito financiero para sus organizaciones. Las estrategias para generar dinero varían y se adaptan según las intenciones que cada operación terrorista requiera.

El Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) es en la actualidad la organización terrorista con más dinero. Lo obtienen de la gente que vive en zonas tomadas, del bloque de bancos locales y el robo de petróleo.

Se cree que la red Haqqani, una facción talibana cercana a Al Qaeda tiene inversiones importante en propiedades en Afganistán, Pakistán y Emiratos Árabes Unidos. Otra ocasional burbuja financiera utilizada por estas organizaciones tiene sede en Asia del Sur, donde se puede, sin muchos trámites, "llevar una valija llena de dinero y comprar una casa" según cuenta Gretchen Peters quien lidera una consultora que estudia el crimen organizado y el terrorismo.



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