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El macrismo está confiado: este miércoles espera festejar la sanción de su primera ley, el endeudamiento para pagar a los llamados "fondos buitre". Aunque Cambiemos tiene un interbloque de apenas 16 senadores, ya logró quebrar la unidad de la bancada PJ-Frente para la Victoria y negociar los votos necesarios para el quórum y la aprobación del proyecto.

Ahora, el oficialismo se fijó un objetivo más ambicioso. En las próximas 72 horas, intentarán asegurarse un puñado más de apoyos para alcanzar el acompañamiento de al menos 48 legisladores. Es decir, el respaldo de los dos tercios de la Cámara alta. Los más optimistas confían en que ese número podría ser incluso mayor.

El objetivo autoimpuesto por el gobierno nacional es un intento de mostrar poder de fuego para el resto de los debates legislativos del año. Antes del comienzo de las sesiones ordinarias, el Senado era visto como el mayor escollo para el oficialismo, ya que el bloque PJ-Frente para la Victoria tenía una mayoría propia de 39 legisladores, número suficiente para bloquear cualquier proyecto de ley.

Cambiemos logró superar ese obstáculo en el primer debate del año. Lo hizo gracias al respaldo de buena parte de los gobernadores peronistas, quienes comprometieron el voto de sus senadores a cambio del pago de la coparticipación adeudada a sus distritos y una promesa de acceso a los mercados internacionales para tomar deuda.

Dentro del bloque, los intentos de acercar posiciones entre quienes respaldan el proyecto y quienes lo rechazan fueron inútiles. Para salvar las formas, la bancada decretó la libertad de acción para que los legisladores voten este miércoles el proyecto, que incluye la derogación de las leyes Cerrojo y de Pago Soberano, además de un endeudamiento de unos USD 12.500 millones destinados a cerrar el conflicto.

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La división del bloque del PJ-Frente para la Victoria en el Senado se dará en términos inversos a lo sucedido en Diputados. Si hace dos semanas apenas 6 legisladores de un total de 81 acompañaron el proyecto oficialista, esta vez quienes acompañen el proyecto serían mayoría.

El sector del bloque peronista-kirchnerista que votará a favor de la propuesta estará encabezado por el propio jefe de la bancada, Miguel Ángel Pichetto, además de los senadores que responden a los gobernadores Juan Manuel Urtubey (Salta), Domingo Peppo (Chaco), Sergio Casas (La Rioja), Sergio Uñac (San Juan), Gustavo Bordet (Entre Ríos), Claudia Ledesma Abdala (Santiago del Estero), Juan Manzur (Tucuman) y Hugo Passalacqua (Misiones), entre otros. A ellos, Cambiemos le suma el respaldo del massismo, el GEN de Margarita Stolbizer, el Movimiento Popular Neuquino, el Movimiento Popular Fueguino y un sector del peronismo disidente.

Entre quienes ya anticiparon su rechazo a la propuesta están los senadores Adolfo Rodríguez Saá (Compromiso Federal), Fernando "Pino" Solanas (Proyecto Sur), así como los integrantes del Frente para la Victoria Juan Manuel Abal Medina, Ruperto Godoy, María Ester Labado y los camporistas Anabel Fernández Sagasti, Ana Claudia Almirón y María de los Ángeles Sacnun, entre otros.

Tras la votación, el peronismo tendrá apenas nueve días para sanar las heridas e intentar reunir a sus diversas tribus: el viernes 8 de abril vence el plazo para la inscripción de candidatos a conducir el PJ. La unidad hoy se perfila difícil. Este fin de semana, el chaqueño Jorge Capitanich avisó: "No vamos a permitir que dirijan el partido quienes fueron funcionales a Macri".