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Política viernes 18 de marzo 2016

Divididos por los holdouts, sindicalistas buscarán avanzar con la unidad de la CGT

Ricardo Ríos

Por: Ricardo Ríos rrios@infobae.com

Con votos positivos, negativos y ausencias, el bloque sindical en Diputados tuvo un desempeño irregular ante el acuerdo con los acreedores en default. La marcha hacia la unidad tendrá una parada el 28

viernes 18 de marzo 201606:47
Facundo Moyano se ausentó de la votación y generó la ira de Sergio Massa
Facundo Moyano se ausentó de la votación y generó la ira de Sergio Massa Crédito: Adrián Escandar

Hace menos de un mes, el sindicalismo peronista formalizó la puesta en marcha de un bloque virtual de diputados de extracción sindical, con una premisa fundamental: meterle presión al Gobierno desde un colectivo que funcionaría como anticipo legislativo de una próxima CGT única y monolítica. Sin embargo, los primeros vientos fuertes en el Congreso, provocados por el debate del acuerdo con los buitres, hicieron volar por los aires el tinglado gremial en formación.

Los ochos diputados que el trío Moyano-Caló-Barrionuevo podría contar como propios, no pudieron haber tenido en su bautismo de fuego un comportamiento tan dispar. Cinco se pronunciaron a favor de saldar la deuda con los holdouts, uno votó negativamente y dos -Facundo Moyano (Peajes) y Héctor Daer (Sanidad), ambos del massismo- eligieron hacer mutis por el foro y borrarse de la votación; una vía de escape que en el Frente Renovador también adoptó Felipe Solá.

El desacople de los gremialistas bien podría inscribirse en las tensiones que mostró el peronismo en general para unificar posiciones sobre el pago a los acreedores carroñeros. Sin ir más lejos, el tema dividió aguas entre los propios líderes sindicales: Moyano se mostró partidario del acuerdo y Caló, en cambio, ordenó al diputado metalúrgico Abel Furlán votar en contra del proyecto oficial.

Los dos dirigentes gremiales que emprendieron la fuga del Congreso en la mañana del miércoles obtuvieron antes el consenso de Graciela Camaño, jefa de la bancada que responde a Sergio Massa, quien había mandado a votar en favor de ponerle un corte al tema de los buitres. La aprobación conseguida hizo que hacia afuera, la maniobra de Facundo y de Daer quedara como una apostilla más de la votación en Diputados.

Pero en verdad, bien cerca de Massa no opinan lo mismo: "Sergio te puede sonreír, pero si vas de contramano te toma el número de patente... Además, ya está bastante hinchado de que dos por tres el pibe (Facundo) Moyano juegue la personal, sin importarle un comino la disciplina partidaria", dijo a Infobae un vocero con llegada directa al piso 17° del edificio Torres de las Naciones, en Tigre, búnker del ex intendente.

Ahora, puesta la atención en el Senado, y pese al paso inicial en falso, la dirigencia gremial quiere seguir teniendo presencia entre quienes sancionan las leyes. Más, para hoy se aguarda la presencia de varios sindicalistas en una sesión especial en el Salón Illía del Parlamento. De hecho fueron invitados por las comisiones de Presupuesto y de Economía de la Cámara alta los jefes de las cinco centrales sindicales, incluidas las dos CTA. "Hugo no va a concurrir porque ya tenía compromisos tomados de antemano", adelantaba anoche uno de los más fieles laderos del camionero.

En cualquier caso, hace pensar que finalmente se convertirá en ley en el Senado la herramienta que necesita el macrismo para cerrar con los buitres, el apoyo que adelantó a la iniciativa el grueso de los gobernadores identificados con el PJ; que son hoy, a los ojos de muchos gremios, una especie de tabla de flotación provisoria, hasta tanto no se definan con claridad los próximos liderazgos en el partido que fundó Juan Perón.

Fuera del polémico pago a los buitres, y de cualquier controversia interna, el sindicalismo sigue su marcha hacia la unidad, ahora proyectada para agosto. Por lo pronto, hay una nueva cumbre de todas las tribus agendada para el lunes 28 de este mes, otra vez en la sede de los estatales de UPCN.

La idea es que para ese día ya esté consensuado un documento que ponga de relieve, entre otros factores, la "inoperancia" del gobierno de Mauricio Macri para contener los precios y la ausencia de una malla de contención social ante los despidos. En eso trabaja por estos días una comisión con representantes de las tres CGT, desde el "independiente" José Luis Lingeri hasta el barrionuevista Carlos Acuña, entre otros.

También se liman detalles de la movilización al Congreso que los gremios planean para abril en señal de desaprobación al proyecto macrista de actualización de Ganancias. La Asociación Bancaria amenaza con un paro si no se corrige drásticamente ese impuesto y no se reincorporan, además, a trabajadores despedidos en el sector. Los bancarios de Ricardo Palazzo ya lograron algo que parecía imposible: que Caló y Barrionuevo fueran juntos a solidarizarse con esa lucha, cuando todavía están frescas las descalificaciones brutales que se propinaron uno y otro.

El estatal Andrés Rodríguez salió a reclamarle al macrismo que adopte de inmediato un plan antiinflacionario para mantener el poder adquisitivo de los salarios. En previsión de eso, hay una tendencia entre los gremios a negociar acuerdos salariales cortos, semestrales y aún cuatrimestrales. Caló, a su vez, propone desempolvar la doble indemnización por despido. Moyano demanda que el Gobierno declare la emergencia ocupacional, como cuando los K iniciaron su relato, en busca de preservar los puestos de trabajo.

Mientras, en la mayor discreción, continúan desarrollándose algunas reuniones con la administración Macri para explorar acuerdos, especialmente en materia de obras sociales. En despachos del Ministerio de Salud circula un proyecto articulado por los gremios que mantiene la libre elección, pero determinando que cada nuevo trabajador permanezca un mínimo de dos años en su obra social de origen. Los gremios piden asimismo que a partir de una nueva ley, ninguna entidad sindical de salud pueda tener una población de beneficiarios sensiblemente mayor a la cantidad de los trabajadores del sector al que pertenece esa obra social.

Además se exploran iniciativas para recortar el "manejo discrecional" de los laboratorios en la provisión de remedios oncológicos o de naturaleza similar. Obvio, también hay gestiones para cobrar algo de los 28 mil millones de pesos que el kircherismo inmovilizó de los aportes de los trabajadores a sus obras sociales. Por lo pronto, habría 2.700 millones listos para girarse. Podrían ser saldados a través de bonos o de equipamiento, se verá.

No todas las reuniones transcurren en el mejor de los climas. Como el almuerzo que Moyano y el panadero Abel Frutos mantuvieron la semana pasada, en el gremio de este último, con el viceministro de Trabajo, Ezequiel Sabor. Ni el postre del final sacó el mal gusto de boca que le quedó al funcionario tras escuchar el punteo de los sindicalistas sobre las supuestas deficiencias que cometió el macrismo en sus primeros 100 días de gestión.

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