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Opinión miércoles 02 de marzo 2016

¿Cómo construir una ciudad emprendedora?

Santiago Sena

Por: Santiago Sena

miércoles 02 de marzo 201609:32
Emprender o no emprender, esa no es la cuestión. Emprender es una necesidad. Por eso, la cuestión es cómo estimular a las personas para que emprendan y qué contextos son los que favorecen la iniciativa emprendedora. El emprendedurismo genera riqueza, empleo, crecimiento económico e innovación, por eso necesitamos comprender las circunstancias cambiantes que nos imponen las economías contemporáneas: fluidas, soft, de cambios exponenciales, de la información. En un mundo volátil y cambiante, el que no innova, a la larga, no se adapta. Y el riesgo de no adaptarse lo pagamos todos. Por eso emprender es una necesidad. La cuestión, de nuevo, es cómo.

¿Cómo generar aptitudes en la gente que los lleven a emprender?, ¿cómo lograr que venzan la inercia y se arriesguen?, ¿cómo generar innovación y soluciones nuevas?, ¿cómo convertir las ideas en negocios? Y, al final, ¿cómo podemos construir una ciudad cuyos vecinos se animen a comenzar sus propias empresas? El fenómeno emprendedor es multifacético y complejo, pero si hubiese que simplificarlo podríamos decir que la clave está en las personas: si pueden percibir los problemas como oportunidades y tienen la capacidad y la motivación de arriesgarse en pos de un proyecto para solucionar esos problemas, van a emprender. El contexto, por supuesto, tiñe la actividad y puede tanto facilitar y estimular ese proceso, como obstaculizarlo y destruirlo.

Cualquier ciudad que busque fomentar el emprendedurismo debe comenzar, por lo tanto, enfocándose en su gente. Se deben promover la curiosidad, la creatividad y el entusiasmo por aprender desde la primera infancia, a la vez que el pensamiento crítico y la capacidad de cuestionar los presupuestos. Los emprendedores saben fracasar y frustrarse, porque entienden que todo es una oportunidad para seguir aprendiendo. En sociedades exitistas como la nuestra, esta es una habilidad para subrayar especialmente. Fracasar es parte de un proceso y no el fin de un camino. Es un hito más hacia la consecución de un fin mayor: es un aprendizaje.

Además de las actitudes, una ciudad que quiera generar una cultura emprendedora debe capacitar a sus vecinos. El verdadero capital pasa por el desarrollo de las personas y por su empoderamiento a partir de la incorporación de capacidades volitivas e intelectuales. En criollo, hay que formar a la gente. No es sólo cuestión de querer, también hay que poder. Y para poder ver las oportunidades y saber cómo solucionar los problemas, hay que entender. La formación no es contingente, por lo que la educación es un requisito sine qua non del emprendedorismo.

Nuestro país fue bendecido con millones de personas que, creativamente, abordan problemas y se animan a emprender. Problemas tan simples como la falta de una carnicería en el barrio o la certeza de que pueden proveer un servicio o un producto a un precio más competitivo. Problemas tan complejos que requirieron innovaciones disruptivas y sumamente técnicas, como el bypass coronario del Dr. René Favaloro. Pero como argentinos, también sabemos que más allá de las personas, el entorno influye, para bien y para mal. No es lo mismo empezar un negocio en Buenos Aires que en Singapur, Nueva York o Madrid.

Cualquier ciudad que quiera fomentar el emprendedurismo debe, primero, hacer un análisis y diagnosticar cuáles son las condiciones de su ecosistema. ¿Favorecen o entorpecen el emprendedurismo? Si en la ciudad hay buena infraestructura, un mercado financiero pujante que incluya capital de riesgo, capital humano desarrollado, instituciones que resguarden los derechos de propiedad y garantizan la autonomía, además de una buena vinculación técnica entre la academia y los negocios, entonces emprender va a ser más sencillo.

Poner en el centro a las personas y favorecer estos contextos deben ser política pública de todo gobierno interesado en fomentar la actividad emprendedora y, por añadidura, la innovación y sus frutos: el crecimiento, la creación de empleo y de riqueza.

El autor es el Director de Emprendedores del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.



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