AFP 163
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Este sábado será la tercera etapa de las primarias presidenciales en Estados Unidos: los aspirantes republicanos se verán en Carolina del Sur, donde Donald Trump mantiene su hegemonía, y los demócratas en Nevada, donde Hillary Clinton juega en grande.

Estas primarias se jugarán en terrenos diferentes. El estado de Carolina del Sur organiza una elección primaria republicana, mientras que en Nevada, el primer estado del oeste en pronunciarse, solo el Partido Demócrata ha convocado los caucus, las asambleas en las que los militantes expresan abiertamente la preferencia por un candidato y donde se vota usualmente a mano alzada.

Para el magnate Trump una victoria en esta primaria tendría un valor simbólico crucial antes del "supermartes" del 1 de marzo, en el que hay primarias en 11 estados para designar un cuarto del total de delegados a las convenciones nacionales.

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Hasta ahora, Trump ha conseguido 17 delegados, tras lograr el segundo puesto en las primarias de Iowa y luego el primero en Nuevo Hampshire. El senador Ted Cruz lo sigue con 11 delegados.

Para ganar la candidatura presidencial se precisan 1.237 delegados. Pero las primarias republicanas posteriores al 15 de marzo también son importantes para Trump, ya que podrían favorecerlo.

A partir de esta fecha, en varias primarias, el candidato que llega en primer lugar se lleva a todos los delegados. Los votos anti-Trump seguirán repartiéndose entre los cinco otros aspirantes republicanos, si estos no desisten, lo cual le podría permitir al magnate una victoria final.

La relación entre Trump y Cruz fue tensa esta semana, luego de que el empresario tildara a su rival de mentiroso y sus abogados le mandaran una advertencia escrita por usar en un aviso publicitario una entrevista de Trump de 1999 en la que este se declara a favor del aborto.

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Minorías, en juego

Mientras tanto, en el estado de Nevada los demócratas cortejan a las minorías: los votantes negros, hispanos y de origen asiático, que constituyen la mitad de la población. Hillary Clinton, que perdió la primaria en Nuevo Hampshire ante Bernie Sanders (tras superarlo ligeramente en Iowa), apuesta por movilizar a los hispanos, y sobre todo a los empleados de los hoteles y casinos de Las Vegas. Ella visitó a limpiadoras y otros empleados en casinos y hoteles. Estos trabajadores pobres podrán participar en los caucus en sus lugares de trabajo.

Bernie Sanders y Hillary Clinton, los candidatos en la carrera demócrata Reuters 163
Bernie Sanders y Hillary Clinton, los candidatos en la carrera demócrata Reuters 163

Clinton promete que no tardará en entregar documentos a las familias que han inmigrado ilegalmente si es elegida. Se presenta como la aliada más fiel de los hispanos en asuntos de inmigración y no ha dudado en atacar a su rival por votar en contra de una reforma migratoria en el 2007.

El senador de Vermont se defiende explicando que la reforma no protegía los derechos de los trabajadores temporales y que en cambio votó por la reforma del 2013, que fue abortada.

"Como presidente, haré todo lo posible para que se adopte una reforma inmigratoria y para crear un proceso de naturalización para los indocumentados", insistió Sanders.