Reuters 163
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Las visitas de alto rango a Brasil ya comenzaron esta semana con el arribo de técnicos estadounidenses y el 23 de febrero llegará Margaret Chan, directora de la Organización Mundial de Salud (OMS). Este organismo declaró un alerta global tras la multiplicación de casos de microcefalia, dolencia que deja secuelas irreversibles en el cerebro.

Sin una vacuna contra el zika ni medicamentos disponibles, la ciencia estudia el virus al mismo tiempo que busca frenar su veloz propagación, cuyo epicentro está en Latinoamérica.

Brasil organiza este miércoles y jueves un encuentro de especialistas en tecnologías para erradicar el mosquito Aedes aegypti, trasmisor del zika y otras dos virosis: dengue y chikungunya. La eliminación del mosquito es, hasta el momento, la única estrategia inmediata para controlar el avance de la epidemia.

El jueves y viernes desembarcarán en el país misiones de la FDA (Food and Drug Administration) y del National Institutes of Health (NIH), que se sumarán a los técnicos de los CDC (Centers for Disease Control and Prevention, que depende de la secretaría de Salud de Estados Unidos) que ya están en Brasil.

Científicos locales consideran probada la relación entre el zika y el repentino crecimiento de malformaciones en bebés. La OMS dijo que necesitará algunas semanas más para dilucidar esa hipótesis, que no tiene antedecedentes.

A seis meses de los Juegos Olímpicos Río-2016, Brasil apuesta al clima relativamente más frío de agosto y a la fumigación masiva para alejar los temores que despertó la epidemia. Tras reunirse este martes con embajadores de la Unión Europea, el ministro de Salud, Marcelo Castro, enfatizó esa línea de acción.

"Como estamos haciendo una acción de fumigación muy efectiva en todo Brasil, como no se hizo en años anteriores, esperamos que la población de mosquitos sea aún menor que en años pasados. (...) El Aedes aegypti tiene un comportamiento estacional, con un pico poblacional en el verano, que en mayo comienza a declinar; en junio cae verticalmente y en julio y agosto está en niveles basales", explicó a la prensa.

A su lado, João Gomes Cravinho, embajador de la UE en Brasilia, condensó las preocupaciones existentes: "La comunidad internacional tiene muchas incertezas sobre el zika".