Reuters 163
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El ministro alemán de Transportes, Alexander Dobrindt, anunció este domingo que se pondrán en marcha en ese país controles de emisiones contaminantes para los vehículos sin aviso previo, "al estilo de las pruebas de dopaje", para evitar que pueda repetirse el escándalo de los motores diésel trucados de Volkswagen.

En una entrevista con el dominical Bild am Sonntag, Dobrindt defendió la implantación de estas pruebas aleatorias por las que, por ejemplo, se podrían controlar un día por sorpresa las emisiones de determinados coches de una empresa de alquiler.

"Estas pruebas adicionales deberían ayudar a recuperar la confianza en la industria del automóvil perdida tras el escándalo de Volkswagen", señaló.

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Según explicó el funcionario nacional, en la Oficina Federal de Vehículos a Motor (KBA) se están creando instalaciones de pruebas bajo la supervisión del Ministerio de Transportes.

Al margen de esta cuestión, Dobrindt ratificó la apuesta germana de conseguir que en 2020 haya en el país un millón de coches eléctricos.

La meta es ambiciosa, si se tiene en cuenta que en 2015, de los 3,2 millones de coches matriculados en Alemania, sólo 12.363 eran eléctricos.

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Mientras el Gobierno debate la posibilidad de subvencionar la compra de este tipo de vehículos, el ministro adelantó que se destinarán 300 millones de euros (el equivalente a casi 340 millones de dólares) para construir en la nación europea 15.000 puntos de recarga adicionales.

Este tipo de instalaciones para abastecer al parque de vehículos movidos por energía eléctrica podría ser gestionado por inversores privados.