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Política domingo 14 de febrero 2016

Mauricio Macri, el jefe de un gobierno complejo

Silvia Mercado

Por: Silvia Mercado smercado@infobae.com

El jefe de Gabinete, Marcos Peña, encabeza el sector más influyente dentro del macrismo. Sus decisiones a veces chocan con los viejos amigos y el grupo de políticos más tradicionales. La pata económica aún intenta acomodarse a las turbulencias

domingo 14 de febrero 201606:16
Los primeros sectores empiezan a asomar en el gobierno de Mauricio Macri
Los primeros sectores empiezan a asomar en el gobierno de Mauricio Macri Crédito: Presidencia de la Nación

A dos meses de iniciada la gestión que muy pocos vieron llegar, con muchos secretarios y subsecretarios que aún no tienen firma y nuevos funcionarios que no saben cuándo podrán cobrar su primer sueldo, es fácil decir que el de Mauricio Macri es un gobierno de empresarios, como si alguien que abandona la actividad privada para dedicarse a lo público deba ser sospechado. Hacer el esfuerzo por comprender de qué se trata el asunto requiere algún esfuerzo más, porque exige el trabajo de hablar con gente muy diversa, de experiencias en general muy distintas, que llegaron a la vida del Presidente en momentos muy distintos.

En efecto, la primera dificultad para analizar el equipo del Gobierno es que Macri empezó su carrera política hace 14 años con amigos de la escuela Newman y ex empleados de SOCMA, para quienes el Presidente de los argentinos seguirá siendo eternamente "Mauricio", el amigo extravagante que decidió embarrarse en el mundo político vaya a saber por qué motivo. Con los años, mientras gestionaba la Ciudad de Buenos Aires y avanzaba en el camino de gobernar la Argentina, fue incorporando nuevas capas a su entorno, con mayor experiencia en los manejos del Estado y menos familiaridad en el trato.

La heterogeneidad del equipo de Macri es notable. En la misma Casa Rosada hay funcionarios que hacen política desde muy jóvenes, como Marcos Peña, que fue legislador del PRO en el 2003, con sólo 26 años; junto con otros que solo llegaron a la política siguiendo a su compañero de la escuela secundaria, como es el caso de Pablo Clusellas. Ambos se cruzan en algún pasillo con funcionarios que tienen la escuela de peronismo bonaerense, como es el caso de Sebastián García De Luca, que arrancó como secretario privado del gobernador Felipe Solá, después se sumó al PRO de la mano de Emilio Monzó y hoy, con 35 años, es el virtual viceministro del Interior.

La columna vertebral del Gobierno es lo que ya se conoce como el "marquismo"

A simple vista, la gente de Macri forma grupos bien delimitados. Por cierto, la columna vertebral es lo que ya se denomina el "marquismo", los funcionarios que responden en forma directa al poderoso jefe de Gabinete, obsesionado porque alrededor del Presidente no vuele una mosca sin su autorización. Funcionarios de varios ministerios critican a Peña y su gente por actuar como "comisarios políticos" o "miembros de una secta que piensa que lo único que existe es la comunicación", aunque nadie se anima a decirlo en voz alta. Es que le reconocen a Peña una influencia crucial en Macri, que lo considera su verdadera mano derecha.

Sin embargo, la bronca contra el jefe de Gabinete parece haber crecido en las últimas semanas, y hasta hubo una fuente que llegó a decirle a Infobae que "Marcos es un fusible y en un año, cuando a Mauricio le estalle todo, lo va a poner a Horacio (Rodríguez Larreta)" en su lugar, algo que suena verdaderamente increíble.

Los viejos amigos del Presidente son los que más padecen a "Marcos", el nombre más temido y odiado en el mundo M. Son los que pasaron de ver a Macri varios días de la semana a tener un breve cruce por Whatsapp de vez en cuando o unos pocos minutos cuando están en verdaderos problemas y el Presidente les puede dedicar un breve diálogo, y de parados, entre dos reuniones importantes. Uno, en particular, dice: "Hace seis meses que no hablo en serio con él, salvo por unas pocas palabras que me cruzo en público". Otro prefirió tomarse unas largas vacaciones, de las que acaba de volver. El más importante de todos ellos, Nicolás Caputo, aún sigue afuera del país.

El "ala política" es comandada por Rogelio Frigerio y Emilio Monzó

La llamada "ala política" del Gobierno también suele vivir momentos de tensión con las huestes de Peña, aunque jamás van a reconocerlo, en parte, porque le reconocen a Peña su fenomenal talento para manejar la comunicación como herramienta en la construcción de legitimidad. Hablamos de Rogelio Frigerio, el ministro del Interior, y Emilio Monzó, el presidente de la Cámara de Diputados. Son los funcionarios que trabajan para armarle a Macri un sistema de alianzas políticas que garantice la gobernabilidad y le brinde el respaldo en el Congreso de la Nación. A veces, el Presidente los critica por hacer "política tradicional", y más de una vez se sintieron desairados porque las decisiones fueron por carriles muy distintos a los que propusieron. Sin embargo, fue uno de ellos el que pronunció el sustantivo de "jefe" para referirse a Macri, una palabra de fuertes connotaciones, justamente, entre los que hacen política sin Internet y con carteles en la vía pública.

"Macri es la persona más confiada en la capacidad de las personas que vi en mi vida. Si te encomendó una tarea, olvidate, te deja hacer y te consulta qué hacer cuando ingresa en tu área. Cada tanto, tal vez por algún ruido que uno sembró o porque está viendo cosas con más amplitud, toma una decisión que te rompe algún esquema. En ese momento no le discutas. Es el jefe", dijo la fuente en un diálogo con Infobae.

La llamada "ala económica" está pasando por buenos momentos, pero hubo días en que hasta llegó a especularse con la renuncia de Alfonso Prat Gay, el ministro de Economía. Parece que después de la salida del cepo, Prat Gay no entraba bien en la ropa, lo que encajaba bastante mal con la domesticación del ego que se practica en el macrismo. Soledad Gutiérrez Zaldívar, la asesora que iba a las reuniones de comunicación que se hacen todas las mañanas a las 8 en la oficina de Peña dejó de asistir para evitar ciertos interrogatorios incómodos.

El "ala económica" supo atravesar las turbulencias iniciales

Las aguas finalmente se calmaron, tal vez por el buen vínculo que Luis Caputo (secretario de Finanzas, hombre de Prat Gay) y Manuel Quintana (secretario de Coordinación Interministerial, de Peña) trabaron en Nueva York, donde están negociando con los fondos buitre. "Alfonso se reúne a diario en Casa Rosada con Marcos y Macri", dicen cerca del Ministro, para desmentir versiones tremendistas que vienen de otros ministerios, más alejados del centro del poder.

Pero el Gabinete tiene 25 ministros, más una vicepresidente, Gabriela Michetti, que hacen lo posible por domar un potro que recién están conociendo y exige respuestas urgentes en todas las áreas, mayoritariamente abandonadas al relato kirchnerista, que era lo único a lo que de verdad se dedicaba la ex Presidente.

En cada oficina del Gobierno las 24 horas del día no alcanzan para todo lo que hay que hacer. Mover la maquinaria se hace difícil porque la estructura es heredada y los ministros apenas trajeron sus secretarias personales y jefes de prensa, no mucho más. Lograr la atención de Macri, que muchas veces obliga primero a obtenerla de Peña, exige acomodarse a un lenguaje que la mayoría de los funcionarios desconoce, porque es nuevo en el amplio espacio macrista. Tienen la ventaja de que cuando el Presidente da una orden queda claro el objetivo. "Dentro de cuatro años quiero que el 100 por ciento de los argentinos tenga red de agua potable en su casa y por lo menos el 75 por ciento tenga cloacas", le dijo Macri a un funcionario. La política, la economía y la comunicación del Gobierno deberán trabajar en conjunto, y duramente, para poder lograrlo.

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