AP 163
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Al decir de un informe de la ONG, las autoridades iraníes han utilizado a los afganos para ocupar posiciones de defensa y combate en los lugares sagrados para los chiitas en Siria. A cambio, les han ofrecido trabajo a los que regresen y un permiso legal de residencia en Irán para estimularlos a unirse a las milicias progubernamentales que operan en el marco de la guerra civil que se desarrolla en territorio sirio.

Muchos afganos han ido a Siria aceptando la propuesta del Pasdaran (Guardianes de la Revolución Iraní). Sin embargo, un gran número ha denunciado que han sido coaccionados para alistarse en esos grupos paramilitares.

Una veintena de afganos denunciaron ante Human Rights Watch (HRW) que tanto ellos como muchos de sus familiares y conocidos fueron forzados a combatir en Siria y que más tarde –una vez en territorio sirio– pudieron huir a Grecia. Además, denunciaron que quienes no aceptaron o se negaron a alistarse fueron deportados a Afganistán.

Quienes no aceptaron o se negaron a alistarse fueron deportados a Afganistán

El director de Emergencias y Catástrofes de HRW, Peter Bouckaert, declaró que la conducta de las autoridades de Irán es ilegal, no sólo por reclutar a refugiados e inmigrantes afganos aun ofreciéndoles incentivos económicos para luchar en Siria, sino también por la amenaza de deportarlos a Afganistán. De hecho, un gran número de esos refugiados que se negaron fueron encarcelados por el régimen iraní y luego deportados a Afganistán, a riesgo de perder la vida al regresar a su país de origen.

El responsable humanitario destacó que ante las presiones recibidas, muchos afganos optaron por escapar a Europa desde Irán, aunque no muchos de ellos lo lograron. Los que pudieron salir de Irán murieron en la travesía, otros fueron encarcelados y deportados.

Los registros oficiales de HRW indican que actualmente Irán acoge a unos tres millones de afganos; la mayoría de esas personas huyeron del conflicto armado en su país. Sin embargo, sólo unos 900.000 se encuentran reconocidos con el estatus legal de refugiados en Irán, cuyo gobierno ha excluido al resto del proceso de reconocimiento de refugiado, por lo que muchos están indocumentados o con visados temporales que no le son renovados si no aceptan incorporarse a los grupos paramilitares que son enviados desde Teherán a combatir en Siria.

Irán acoge a unos tres millones de afganos, la mayoría de esas personas huyeron del conflicto armado en su país

En contraposición a la denuncia, las autoridades de la República Islámica alegan que miles de afganos se han ofrecido como voluntarios para unirse a milicias que combaten en la guerra civil siria. Pero HRW sostiene que la voluntad de estas personas está condicionada por la vulnerabilidad de su situación legal dentro de Irán y por el miedo a ser deportados, que en definitiva es lo que contribuye a su decisión de alistarse en las milicias que Irán envía a luchar en favor del presidente Assad en territorio sirio.

El testimonio de los afganos que han viajado a Siria revela que los nacionales de este país están organizados como milicias paramilitares comandadas por oficiales militares iraníes y están combatiendo en distintas ciudades sirias, como Damasco, Alepo, Homs, Deir Ezzor, Hama, Latakia y en áreas limítrofes con Israel, específicamente en la región de los Altos del Golán, por lo que HRW denuncia que son utilizados como carne de cañón en la avanzada del conflicto que enfrenta al régimen sirio tanto con el Ejercito Libre Sirio (ESL) como con los takfiries o terroristas sunitas del ISIS (tal como los denomina el régimen islámico de Irán).

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La responsabilidad del reclutamiento y entrenamiento de los afganos enviados a Siria, según ha denunciado la organización Human Rights Watch (HRW), es de los Guardianes de la Revolución de Irán.

La denuncia asegura, con base en testimonios de afganos que han podido huir y llegar a Europa, que los comandantes iraníes los han forzaron a desarrollar operaciones terroristas como colocar coches bomba o avanzar hacia posiciones del grupo terrorista Estado Islámico (ISIS) pertrechados sólo con armas automáticas ligeras y sin ningún respaldo de la artillería o la fuerza aérea. En algunos casos, cuando alguna de esas personas se negaba a cumplir las órdenes, los oficiales iraníes les disparaban sin miramientos para evitar la insubordinación de los milicianos afganos, cuyos sobrevivientes han declarado que ese fue el destino de muchos de sus compañeros en el campo de batalla.

Con base en estas denuncias formuladas por los afganos ante HRW es que la ONG ha elevado la queja como denuncia formal contra el gobierno de Irán al Departamento de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.