AFP 163
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El desplome en los valores del crudo y la desaceleración de China, la segunda economía mundial, ya han dejado en claro que el denominado "milagro económico" ecuatoriano fue tan sólo un espejismo. Esto además de haber puesto en evidencia la gigantesca vulnerabilidad del modelo de "revolución ciudadana" impulsado por Correa durante su gestión.

En los últimos nueve años el oficialismo apostó al gasto público financiado con la renta petrolera y el endeudamiento externo, relegando a un segundo plano al sector privado. Y ahora parece que está pagando caro el haber tomado ese riesgo.

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En este sentido José Hidalgo Pallares, director general de la Corporación de Estudios para el Desarrollo (Cordes), reveló que "durante los últimos años el sector público representó el 44% del PBI de Ecuador, y más de la mitad de la inversión total".

Para el experto, la década de bonanza petrolera permitió incrementar la actividad y el consumo en el país sudamericano, "pero ahora que el Gobierno se quedó sin recursos tuvo que recortar fuertemente el gasto, y así afectó a la economía en su conjunto".

Desde el tercer trimestre (julio-septiembre) de 2015 el Producto Interior Bruto (PIB) de Ecuador sufre caídas interanuales, pero como si esto fuera poco para 2016 el Banco Mundial proyecta un descenso del 2 por ciento. Aunque Cordes cree que la contracción será todavía peor, del 2,9 por ciento.

Esta desaceleración de la economía de la nación andina también se produjo como consecuencia de la subida en la cotización del dólar estadounidense, el cual Ecuador utiliza como su moneda oficial desde el año 2000.

La dolarización de la economía, que en su momento salvó al país de la inflación, en la actualidad lo priva de una válvula de escape como podría ser una devaluación de la moneda, una acción que ya tomaron sus vecinos Colombia y Perú.


Algo desconocido

El derrumbe del "milagro económico" es un escenario nuevo para la administración de Correa, que ya se había acostumbrado a manejar la bonanza pero que desde 2015 no tuvo más remedio, y al revés de su prédica, que aplicar medidas impopulares como por ejemplo las sobretasas arancelarias de hasta el 45% para casi 3000 productos importados, con el objetivo de limitar la salida de dólares.

Si bien el clima en la calle por ahora permanece en calma, el ambiente social es tenso. Esto lo demuestra el hecho de que el principal tema de conversación entre los ecuatorianos es el panorama económico y, sobre todo, el desempleo, según publica el periódico argentino La Nación.

El país andino registró un índice de personas sin trabajo del 4,77% en diciembre pasado, frente al 3,8% que había alcanzado en diciembre de 2014. Sin embargo, el llamado "empleo inadecuado" (principalmente subempleo y empleo no remunerado) pasó del 46,7 al 48,1 por ciento.

Por este motivo, el analista financiero ecuatoriano Pablo Lucio Paredes hizo un pronóstico fulminante sobre el futuro:

"El desempleo continuará subiendo, y el 'milagro' se desvanecerá.

Es decir, estará claro que

nunca hubo milagro,

sino una gran cantidad de dinero

caída del cielo

y que en

gran medida se malgastó".

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