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Política domingo 31 de enero 2016

Qué errores cometió Brasil para que crezca la corrupción

Dario Mizrahi

Por: Dario Mizrahi dmizrahi@infobae.com

Entre 2006 y 2012 había mejorado mucho su puntaje en el índice que elabora Transparencia Internacional, pero en el último año sufrió un importante retroceso. Se sancionaron muchas leyes, pero no sirvieron

domingo 31 de enero 201607:31
La presidente Dilma Rousseff y su mentor y antecesor, Lula da Silva
La presidente Dilma Rousseff y su mentor y antecesor, Lula da Silva Crédito:

El pasado miércoles 27 se conoció la edición 2015 del Índice de Percepción de la Corrupción (IPC), y Brasil fue una de las sorpresas negativas de América Latina. Sumó sólo 38 puntos sobre 100, lo que significa que está bastante más cerca de ser "muy corrupto" que "muy limpio", y retrocedió al puesto 76.

En 2014 había quedado 69° con 43 puntos. Esa retracción de cinco unidades de un año a otro fue la mayor que sufrió el país en las dos décadas de vida que lleva el IPC.

En la primera medición realizada por Transparencia Internacional (TI), en 1996, Brasil estaba muy mal considerado. El resultado de la encuesta, que se realiza entre especialistas de distintos ámbitos del sector público y privado para hacer una estimación del nivel de corrupción que hay en el país, le había asignado apenas 27 puntos.

Sumó sólo 38 puntos sobre 100, lo que significa que está más cerca de ser "muy corrupto" que "muy limpio"

En los años siguientes experimentó una fuerte suba. Llegó a 41 en 1999, y se mantuvo en una meseta hasta 2004. Pero entonces se derrumbó. Tras la difusión del primer gran escándalo de corrupción del gobierno de Lula da Silva, popularizado como mensalao, el IPC cayó a 33 en 2006.

Lo curioso de lo que está pasando ahora es que durante su primer mandato Dilma Rousseff había logrado revertir esa mala imagen. A la Presidente no le tembló el pulso para echar a los distintos ministros y funcionarios implicados en corruptelas, lo que le permitió al país llegar en 2012 a su máximo nivel histórico en el IPC, con 43. Sin embargo, un nuevo bochorno interrumpió el idilio: Petrobras. Cuando se conoció el esquema de millonarias coimas y desvíos de fondos en beneficio de integrantes de los principales partidos de la coalición de gobierno, el PT y el PMDB, la opinión pública se volcó masivamente contra Rousseff.

"El índice de TI tiene como base la opinión de especialistas e investigaciones comparativas. Como la propia entidad apunta, la corrupción y la operación Lava Jato fueron grandes temas de debate en el país en 2014 y 2015, factores que influyeron en el resultado. Al mismo tiempo, los estudios de opinión muestran que la corrupción pasó a ser uno de los temas de mayor preocupación entre los brasileños", explicó Joara Marchezini, oficial de Proyectos de Acceso a la Información de la ONG Artigo 19, en diálogo con Infobae.

"Desde nuestro punto de vista, algunas características de la escena nacional influyen directamente en el combate a la corrupción, como la falta de pluralidad en los medios, la ausencia de protección al trabajo de los periodistas y de los defensores de derechos humanos, y al acceso a la información. Aquellos que trabajan con temas públicos, entre ellos la cobertura y la denuncia de posibles corruptelas, son las víctimas más frecuentes. La configuración actual de los programas gubernamentales de protección no incluyen a esos grupos", agregó.

"la corrupción pasó a ser uno de los temas de mayor preocupación entre los brasileños"

Para Vanuza da Silva Figueiredo, profesora de la Universidad Federal Fluminense especializada en contabilidad pública y auditoría gubernamental, es fundamental ver la complejidad de la coyuntura brasileña de este último año para comprender la baja en el IPC 2015. "El país atraviesa una triste realidad: está desacreditado ante los organismos internacionales, tiene denuncias de corrupción, hay demoras en la justicia, y padece problemas económicos y sociales. Para volver a crecer hay que tomar medidas enérgicas contra la corrupción", dijo a Infobae.

"Los escándalos de Petrobras —continuó—, que es una empresa líder en el sector petrolífero nacional y que tiene presencia en otros países, repercutieron profundamente en la economía brasileña. La crisis en la compañía vino acompañada de una caída en el precio de las acciones, un aumento del desempleo y una baja en los ingresos estaduales y municipales. Al final de 2015, el país sufrió una rebaja en la nota de la agencia calificadora de riesgo Fitch, y Standard & Poor's le retiró el grado de inversión".

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El escándalo de corrupción en Petrobras fue determinante para dañar la imagen de Brasil


La débil respuesta de la clase política


"La corrupción siempre estuvo presente en la administración pública brasileña —dijo Da Silva Figueiredo—. Pero en los últimos años creció el número de denuncias contra entidades federales, y la población empezó a sufrir duramente las consecuencias de la mala gestión. Las investigaciones y las confesiones fueron conduciendo a otras irregularidades, y los brasileños todavía no saben cuándo llegará a su fin esta crisis".

"Pero internet y las redes sociales contribuyeron mucho a difundir las noticias relacionadas con la corrupción en el país. Se han realizado diversas manifestaciones populares en busca de mayor transparencia y para pedir el impeachment de la actual presidente. La gran mayoría de las personas están insatisfechas con esta situación", agregó.

"Se han realizado diversas manifestaciones populares en busca de mayor transparencia"

La mayor conciencia de la opinión pública forzó a los políticos a dar algún tipo de respuesta al problema. En los últimos años se realizaron todo tipo de reformas legislativas para combatir la corrupción.

"En el ámbito de la prevención podemos decir que hubo algunos avances, como la Ley de Registro Limpio, la participación de Brasil en la Alianza para el Gobierno Abierto y la Ley de Acceso a la Información, vigente desde 2012. Pero esos esfuerzos se revelaron frágiles debido a fallas en la implementación y por la falta de interés político", dijo Marchezini.

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2015 fue un año de protestas constantes, que en muchos casos pedían la salida de Rousseff

"En el caso del acceso a la información —prosiguió—, nuestros monitoreos muestran que después de tres años de sancionada la ley, los órganos públicos federales no cumplen los requisitos mínimos. Algunos estados y capitales ni siquiera reglamentaron la norma, lo que dificulta el control social. En suma, notamos que, a pesar de las iniciativas positivas, faltan incentivos, como recursos humanos, presupuesto y acciones políticas, para combatir la corrupción en el país"

Da Silva Figueiredo coincidió con este análisis: se sancionaron muchas leyes, pero su resultado no fue el prometido. "Los castigos establecidos no son aún suficientes para reducir la corrupción. No han intimidado a los políticos malintencionados. Son constantes las denuncias de uso indebido del dinero público, de incumplimiento de las normas, de fraudes en licitaciones y de enriquecimiento ilícito", dijo.

"La legislación brasileña tiene que pasar por nuevas modificaciones, que dependen del Poder Legislativo. Hay algunas lagunas que dan margen a diversas interpretaciones, lo que torna difícil la aplicación práctica de la ley, porque los abogados defensores aprovechan esas fallas. Pero lamentablemente estas medidas no son prioridad para los diputados y senadores en su día a día", concluyó.

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