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Política jueves 28 de enero 2016

Gustavo Menéndez: "La gente le dijo no a los barones del conurbano"

Silvia Mercado

Por: Silvia Mercado smercado@infobae.com

El intendente de Merlo aseguró en Infobae TV que tiene esperanzas de que el peronismo vuelva a reinventarse. Además dijo que las críticas al PRO "deberán ser inteligentes y oportunas"

jueves 28 de enero 201615:03
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El intendente de Merlo, Gustavo Menéndez (FPV), que logró "emancipar" su distrito de un antecesor autoritario y discrecional que gobernó durante 24 años, dijo en el piso de InfobaeTV que tiene esperanzas de que el peronismo vuelva a reinventarse. Sin embargo, aseguró que hoy su prioridad es la gestión. A pesar de que la oposición le obturó la presidencia del Concejo Deliberante, trabajó duramente para que la gobernadora María Eugenia Vidal logre la aprobación del Presupuesto. Y quiere que le vaya bien al presidente Mauricio Macri. "Las críticas deberán ser inteligentes y oportunas", adelantó. También dio detalles del Pacto de Padua, un documento firmado con varios intendentes sobre la Encíclica Laudato Si.

—Cuéntenos cómo está viviendo sus primeras semanas como intendente de Merlo después de la durísima batalla que tuvo contra el autoritarismo que representaba Raúl Othacehé.

—Creo que el periodismo tuvo un rol fundamental en el proceso emancipador de Merlo, ya que gracias a algunos periodistas pudimos darles visibilidad a temas que eran muy difíciles de transmitir en ese momento. Estamos llevando adelante un proceso difícil, aunque lo estamos haciendo con mucha alegría. Hemos heredado un municipio con una deuda de más de 400 millones de pesos, con 3.000 personas puestas en planta permanente a último momento, 23 secretarías, 97 subsecretarías, 450 direcciones y subdirecciones, tres juzgados de faltas nuevos, con 9 direcciones cada uno, 300 y pico de empleados solamente ahí, un defensor del pueblo elegido entre gallos y medianoches.

—Un defensor del pueblo que no defendió al pueblo, porque no hizo nada para defender a tanta gente de bien perseguida por Othacehé.

—No existía siquiera la figura. Luego de haber perdido, el ex intendente la crea, y pone a un seguidor de él. La figura del defensor del pueblo me gusta, es absolutamente necesaria, me parece un avance, voy a defender la figura de la institución. Lo que nosotros criticamos es la selección. Estamos teniendo reuniones con la gente de la defensoría del pueblo de la provincia y de Nación, a ver si nos ayudan a hacer una selección como corresponde.

—¿Y qué está haciendo con ese Estado sobredimensionado?

—Estamos tratando de fortalecer la institución municipal, hemos decretado la emergencia económica, financiera y administrativa, lo que nos permitió tener una utilización racional y austera de los pocos recursos que teníamos, de manera tal que pudimos pagar el mes de noviembre, que cuando asumimos no se había pagado. También pagamos diciembre, aguinaldo, estamos al día. Y estamos en condiciones de decir que a partir de todos los días 28 vamos a poder regularizar y pagar el sueldo del trabajador municipal.

—¿La gente de Merlo lo vive como una emancipación?

— Y, la verdad que sí. Algo que nos pasó fue que, durante los primeros días, como no encontrábamos los 60 camiones para recoger la basura, solo había cuatro. Muchos estaban rotos, a otros les habían puesto arena para que se rompieran cuando los encendíamos, había máquinas viales desaparecidas, así que en el arranque no podíamos ni levantar los residuos como corresponde. Entonces tuvimos unos días realmente difíciles, estaba todo sucio, todo feo. Pero un día me llama el secretario de Hacienda y me dice: "Gustavo, estamos rompiendo por tercer día consecutivo récord en recaudación impositiva, récord histórico en Merlo". Y yo le pregunté, cómo puede ser, si ni siquiera estamos recogiendo la basura. Yo tengo la oficina en el primer piso y bajé a agradecer, porque había filas y filas de gente pagando. Fue un acto de responsabilidad cívica, un acto de amor por Merlo. La gente me decía que quería ayudar, que sabía de las dificultades, sabían que se habían llevado incluso las máquinas de cortar pasto.

—¡Qué emocionante, Gustavo!

—La verdad que sí.

—¿Se siente respaldado por la gobernadora Vidal? Dígame la verdad.

—La gobernadora me llamó varias veces con todo el problema de las tomas, ella estaba muy preocupada, porque son más de 70 tomas. Sentí realmente su apoyo. Además, cuando se eligió el Concejo Deliberante, después de haber conseguido el 54 por ciento de los votos, entramos muy legitimados. Cuando tuvimos que elegir las autoridades en el Concejo Deliberante, la gente de Othacehé quedó con solo 6 concejales, pero terminó con la presidencia del Concejo con el respaldo de la gente del Frente Renovador. La gente de Cambiemos, que tiene tres concejales, uno de ellos, de origen radical, llamado Coco Arévalo, votó con el pasado, con el sistema feudal que teníamos. No así los dos concejales de Cambiemos de origen del PRO, que votaron a favor de nuestros candidatos. Pero por un voto perdimos la presidencia del Concejo. Por eso cuando fuimos a hablar con nuestros legisladores para que le voten a Vidal el presupuesto, dije que no quería hacerle a otro lo que me hicieron a mí, quería actuar con responsabilidad ética y política. Hablamos mucho con los demás intendentes y luego de un trabajo profundo con nuestros legisladores, a quienes les estamos muy agradecidos, pudimos sacar entre todos el presupuesto. Esas responsabilidades compartidas y recíprocas van a hacer que todo ande mejor en la provincia. Decimos que el tiempo de Dios es perfecto y todo llega ni un segundo antes ni un segundo después. Hay un momento para la crítica, hay un momento electoral y hay un momento donde hay que gestionar. La gente de la provincia votó a María Eugenia Vidal y nosotros tenemos que respaldarla. Hoy la agenda de la gente y el vecino nos dicen que hay que articular y tenemos una excelente relación con el Gobierno de la provincia.

—Hay un debate en el peronismo bonaerense, hay un cuestionamiento a Fernando Espinoza, actual presidente del PJ de la provincia que tiene mandato hasta el año próximo. ¿Usted qué piensa al respecto? ¿No fue el peronismo cómplice también de personajes nefastos como Othacehé?

—Nosotros estamos intentando encarar primero la agenda de la gente, luego de un proceso electoral tan largo y traumático para nosotros, tenemos que ponernos a gestionar. Es harto evidente que necesitamos autocríticas profundas, también respetuosas. Pero nuestra agenda hoy es la agenda de la gente, nos parece una falta de respeto que si hasta hace tres meses estábamos en campaña, porque hubo un ballotage, nos pongamos a debatir política, cuando necesitamos encarar problemas de fondo. Los intendentes nuevos le ponemos mucha energía a temas de gestión, ayudarnos entre nosotros, articular con provincia, con Nación. Es importante lo político, pero se tienen que ocupar los que tienen tiempo. No creo que nos haga bien mediatizar diferencias que tal vez son solo de formas, no de fondo. El mensaje de las urnas dejó bien en claro que hay nuevos liderazgos, entonces tenemos que juntarnos, decodificar lo más exactamente que podamos el resultado de las urnas, y después todos juntos, todos juntos de verdad, todas las vertientes del peronismo, deberemos resurgir de las cenizas.

—¿Cuál fue el mensaje de las urnas?

— Que hay nuevos liderazgos, que la gente decidió enterrar en el pasado formas y esquemas como el de los barones del Conurbano. La gente le dijo no a los barones del Conurbano, le dijo que no a las peleas permanentes, la gente estaba muy interesada en que los políticos nos podamos juntar, resolver las cuestiones que les afectan. Hay un tiempo para la pelea política que está marcado por la ley, pero la gran mayoría del tiempo tiene que ser un tiempo de encuentro entre los argentinos. Tenemos que transformarnos en la mejor versión de nosotros mismos para ofrecérsela a una sociedad que está esperando que la política empieza a saldar las deudas que tiene con la sociedad.

—Me estaba hablando fuera de aire de un encuentro o pacto de San Antonio de Padua, ¿por qué no nos cuenta de qué se trata?

—Veníamos trabajando con Martín Insaurralde, Verónica Magario, Fernando Grey, Juanchi Zabaleta, Leonardo Nardini, Santiago Maggioti, Gabriel Katopodis, Ariel Sujarchuck distintos temas, y durante esos días que nos vimos tanto en la Legislatura por el presupuesto, empezamos a hacer algún esquema de documento en relación a la Encíclica papal sobre medio ambiente. En junio del año pasado el Papa había convocado a intendentes de todo el mundo para hablar de la Encíclica, entonces nos pusimos a garabatear un documento para hacerle saber que lo acompañamos, que sabemos de su lucha, que rezamos por él. Pero después nos pusimos a trabajar en un documento más profundo, acerca de comprometernos con la lucha del narcotráfico, porque aunque los intendentes no tenemos cómo combatirlo, sí podemos hacer prevención en la niñez y en la juventud. También incorporamos la preocupación por el abuso y trabajo infantil, la violencia de género, propusimos un observatorio acerca de la Encíclica, para que esté la problemática ambiental en los presupuestos de los municipios. También decidimos meter un artículo a favor de la defensa de la vida desde la concepción, lo que fue muy debatido.

—¿Todos estuvieron de acuerdo?

—Primero voy a explicar mi voto. Cuando mi mamá quedó embarazada de mí se enteró que la situación de mi papá no era de absoluta libertad, y mi papá le decía que aborte, pero mi mamá decidió tenerme, y yo llevo el apellido de ella. Si mi mamá hubiera decidido otra cosa, yo no estaría acá. Así que para mí es un argumento muy fuerte, aunque respeto todas las miradas, escucho los grupos que defienden el aborto legal, pero yo soy un militante de la vida desde la concepción. Y quedó esa postura en el documento.

—¿Y cómo sigue esto?

—Vamos a hacer un encuentro el 29 de febrero con muchos intendentes más. Esto lo venimos hablando con nuestro obispo Fernando Maletti, alguien que tiene una mirada social y eclesiástica muy fresca, y es nuestro guía de acercamiento a las decisiones de Francisco. Le gustó el documento y nos acompañó en la parroquia de San Antonio de Padua, que es un convento franciscano. Y ahora lo vamos a presentar en Capital vamos a reunirnos nuevamente. Después que firmamos el Pacto de Padua me llamaron más de 60 intendentes, de Jujuy, Tucumán, Misiones, Mendoza, así que será una reunión aún más representativa. Nuestro desafío es transformar ese documento en políticas de Estado en cada uno de los municipios.

—¿Cómo quiere que le vaya a Mauricio Macri?

—Hace unos días tomó una decisión que fue muy criticada, que fue aumentar la coparticipación de la Ciudad. Ahora lo modificaron, pero la verdad que cada vez que el gobierno nacional decide descentralizar recursos, es algo muy bueno. Yo hubiera arrancado por la provincia que sufre las mayores injusticias, pero quise apoyar la medida, porque creo que es el camino que hay que seguir. Tiene que valer lo mismo un habitante de la Capital Federal que uno de Córdoba, de Formosa, o de Merlo. Yo siempre prefiero ver la mitad del vaso lleno, porque esa esperanza nos permite luchar más. La palabra esperanza es muy importante en la vida de una persona. Así que espero que le vaya muy bien al Presidente. Ya llegará el momento donde tengamos que criticar, porque tenemos una forma o una impronta distinta, pero las críticas serán inteligentes y oportunas.

—¿Cómo espera que sea el futuro del peronismo?

—El peronismo es un sinónimo de argentinidad ya, así que está muy atado a la historia reciente de la Argentina. El peronismo dio muestras de capacidad de reinventarse. Yo espero que venga una renovación, de adentro hacia afuera, de abajo hacia arriba, que nos encuentre a todos absolutamente concientes en la responsabilidad que tenemos de mejorar, porque evidentemente, por poquitito a nivel nacional, pero hemos perdido la elección, y el pueblo nunca se equivoca. Nosotros tenemos la responsabilidad de recuperar la agenda de la gente, tenemos que acertar diagnósticos, pronósticos y recetas para ofrecerle al pueblo de la Argentina, la provincia y cada uno de los distritos, para que el peronismo vuelva a enamorar. Tenemos historia, tenemos doctrina, tenemos un montón de dirigentes que están capilarmente distribuidos a lo largo y a lo ancho de la República Argentina, y tengo mucha esperanza.

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