Verónica Guerman / Teleshow
Verónica Guerman / Teleshow

La noche del pasado lunes se estrenó El champán las pone mimosas en el Teatro Premier. La gala del debut contó con una alfombra roja llena de famosos, una platea colmada y un comienzo muy emotivo.


Gustavo Sofovich y Martín Kweller, productores de la obra, pusieron sobre las tablas un digno homenaje al fundador de la farándula argentina, Gerardo Sofovich.


La obra, en la que se destacan Jey Mammon, Virginia Gallardo y Tristán, tiene todos los condimentos de una gran comedia. La novedad: la incorporación al elenco de dos figuras nacidas de un reality.


Minutos antes de que comience el humor, en una pantalla gigante, un conmovedor video repasa los hitos de Sofovich como productor y protagonista de la televisión y el teatro. Todos los máximos referentes del espectáculo argentino: desde Jorge Porcel, Juan Carlos Calabró y Tita Merello (por citar sólo algunos) hasta Mirtha Legrand, Susana Giménez y Marcelo Tinelli.


Se abre el telón y "Estelita", champán en mano, aparece en escena como una particular mucama. Suena el teléfono de la mansión: el dueño de casa (Francisco Delgado) informa que llegará muy tarde de la oficina. Su mujer (Virginia Gallardo), con ganas –al igual que su empleada- de una noche de pasión decide divertirse.


La doméstica se prende al juego, sirve más champán y empiezan a desfilar por la casa hombres dispuestos a complacer a la señora. El primer candidato deja mucho que desear: un sujeto de dudosa virilidad y entrado en años (Tristán). Afortunadamente, suena el timbre y la segunda opción mejora la noche: un atractivo, escultural y elegante caballero entra en escena (Nazareno Casero).


En la mansión empieza a desatarse una fiesta. El timbre vuelve a sonar y una amiga con mal de amores (Belén Francese) llega en busca de champán. "Así como la ven... sacó un libro", remata "Estelita" y las "Belurimas" no se hacen esperar. ¿Alguien más? Llega el vecino (Matías Schrank). Para alegría de las plagas (que coparon un sector en primera fila), se saca la camisa y la empleada, aunque se mofa de su virginidad, aprovecha la ocasión para desplegar su seducción.


La señora de la casa no controla la pasión, bebe más champán, y se entrega al escultural galán que acudió a su desesperado llamado. Se dejan llevar y con una botella más se meten en el jacuzzi, pero en el mejor momento alguien abre la puerta: el dueño de casa interrumpe la diversión.



En la mansión todo es un verdadero enredo: la señora, la empleada, la amiga de la señora, los dos invitados de la señora y el jefe del hogar. Como broche de oro, casi en el final, llega la amante (Gisela Bernal), se quita la ropa y el asunto se pone picante.


El champán es, sin dudas, un clásico que funciona. Una obra que bajo dirección de Reina Reech sigue más vigente que nunca. Y de la mano de Gustavo Sofovich ofrece una versión muy adaptada al presente, en la que no falta sensualidad, humor y una dupla perfecta: un gran capocómico (Jey Mammon) y una diosa muy talentosa (Virginia Gallardo).