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Magalí González Sierra, una niña con progeria, celebró en la zona rural del municipio de Candelaria, oeste de Colombia, sus 15 años, aunque su cuerpo refleje 90.

Toda una hazaña: quienes padecen la rara enfermedad suelen morir en la adolescencia.


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"Me veo hermosa", dijo a la AFP esta pequeña, que, al no tener cabello, se preparó con una larga peluca y una corona plateada para la conmemoración.

La fiesta tuvo lugar en el sitio denominado El Cabuyal, del municipio de Candelaria, departamento del Valle del Cauca.


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Su sueño de toda la vida, ser "una princesa", según su madre Nedy Sierra, se le cumplió la noche del sábado 16 de enero, en su fiesta de 15 años.

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Una fecha que en Colombia se conmemora con trajes de gala, para festejar la transición de las niñas hacia la madurez.

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Con un cuidado excesivo para no hacerle daño, sus padres la prepararon para la celebración, lo que incluyó todo un ritual previo de maquillaje y elección de vestuario, lo que despertó en la niña una sonrisa que le duró dos días.

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"La enfermedad de 'Maggie" empezó a los 10 meses. La piel se le fue endureciendo, se le puso acartonada, se le cayeron las pestañas, las cejas, el cabello", contó su madre, 35 años, ama de casa.


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Sus padres no sabían qué le ocurría a Magali, hasta que a los dos años los médicos le diagnosticaron el síndrome de Hutchinson-Gilford o progeria, que hace que los niños envejezcan prematuramente y de manera acelerada.


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"Magali tiene 15 años y los huesos tienen por ahí 90", dijo su madre adolorida.

La pequeña ya sufrió el año pasado un infarto, aunque sus padres esperan que pueda seguir viviendo y convertirse en enfermera, "como ella quiere".