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Política viernes 22 de enero 2016

La batalla de los porcentajes de las paritarias arranca con un piso del 30%

Ricardo Ríos

Por: Ricardo Ríos rrios@infobae.com

Si bien hay criterios dispares de negociación entre los sindicatos, en todos los casos están por encima de la pauta que maneja el Gobierno, que va del 24% al 28%. Evalúan posibles acuerdos "cortos"

viernes 22 de enero 201606:34
Luis Barrionuevo y Hugo Moyano. El gastronómico pedirá un 50%, mientras que para el camionero el reclamo rondará el 30%
Luis Barrionuevo y Hugo Moyano. El gastronómico pedirá un 50%, mientras que para el camionero el reclamo rondará el 30% Crédito: NA

En medio de la calma chicha de enero, y con la mayoría de los jefes gremiales repartidos en los centros veraniegos, arrancó igualmente la batalla de los porcentajes de las paritarias. Si bien entre los gremios hay todavía criterios dispares de negociación, en todos los casos están por encima de la pauta que maneja el Gobierno, que va del 24 al 28 por ciento de aumento salarial.

No hay ninguna organización que convalide hoy una discusión que arranque por debajo del 30 por ciento. Pero igual a como ocurriera hace dos años –cuando fue la administración K la que devaluó la moneda-, se perfila otra vez la vocación de varios por alcanzar acuerdos "cortos" (semestrales o trimestrales), que posibiliten una más rápida actualización de los sueldos depreciados por la inflación. El kirchnerismo, se recordará, jamás convalidó esa práctica.

En la de negociar en dos turnos se han anotado ya públicamente los colectiveros, que pretenden un incremento inmediato del 30 por ciento, aunque sólo para los próximos seis meses. "No queda otra porque el Gobierno no nos va a asegurar un porcentaje que cubra la suba de precios, y que se pueda mantener un año", manifestó el jefe de la UTA, Roberto Fernández, al dar cuenta de su preocupación por la escalada inflacionaria de algunos artículos de primera necesidad, como la carne, "ahora 60 por ciento más cara". La paritaria de los colectiveros tiene turno para fines de febrero o comienzos de marzo.

Exactamente lo mismo expresó el docente Hugo Yasky, que desde la CTA kirchnerista hoy se muestra como un tenaz opositor a la gestión de Mauricio Macri. Al punto de haber acercado posiciones, quién diría, con la mismísima UOM de Antonio Caló, baluarte de la ortodoxia sindical más rancia, a quien recién a mitad de año se le vence su mandato como jefe de la CGT a la que se llamaba oficialista, durante los tiempos de Néstor y Cristina.

Los gremios del transporte, nucleados en la poderosa Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT), llevarán una propuesta común que contemple un aumento no menor del 30%. En cualquier caso, sus organizaciones aún no se pronunciaron sobre la conveniencia de negociar por seis meses o por un año. "El escenario no es el de la discusión por diciembre y enero. Es por los últimos dos años, que acumularon un 50% de inflación, un porcentaje que los salarios nunca subieron", dijo Juan Carlos Schmid, el dirigente marítimo (Dragado y Balizamiento) que preside la CATT.

El titular de la CTA Autónoma, Pablo Micheli, asegura que su central reclamará incrementos salariales del 33 al 35 por ciento. "Pero también vamos a pedirle al Gobierno que firme un decreto prohibiendo los despidos por un año", adelantó Micheli a Infobae.

Hugo Moyano adelantó sus planes el pasado sábado a la noche, mientras le entraba a unos canapés de salmón en la mesa de Mirtha Legrand. "La inflación va a andar alrededor del 30 por ciento; vamos a discutir con esa base", sostuvo el camionero al explicarle a la diva de la TV que él tomaba, para negociar aumentos, desde la última discusión paritaria hasta abril; su fecha para renovar salarios. "A partir de eso sacamos los porcentajes de inflación y acordamos lo que corresponda para que los trabajadores no pierdan poder adquisitivo", dijo el líder de la CGT de la calle Azopardo, que no logró encarrilar la relación con Macri como pretendía.

También están los que exponen números por encima de los que maneja Moyano. Por ejemplo, en la provincia de Buenos Aires, el secretario general de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), Oscar de Isasi, reclama al gobierno de María Eugenia Vidal un aumento del 44%, un porcentaje aproximado a lo que van a exigir los sindicatos docentes para arrancar las clases en tiempo y forma.

Fue hasta acá sin embargo el gastronómico Luis Barrionuevo el que puso la vara más alta. Promete que cuando llegue su momento de negociar pedirá para los trabajadores del sector que representa un 50 por ciento de aumento. No sería la primera vez que al final termine firmando por bastante menos; algo que no concita ni la mitad de la atención pública que sus reclamos originales, siempre llenos de espectacularidad.

La idea del gobierno de Macri es que los gremios reciban sumas puente, postergando hasta donde se puedan los acuerdos definitivos. Para que la estrategia oficial sea efectiva deberá lograr, eso sí, que en los próximos meses haya y se note- una marcada desaceleración inflacionaria. Siempre según los cálculos del oficialismo, eso permitiría discutir en previsión de lo que venga y no tanto sobre lo que pasó.

Algo de eso podría ocurrir en la paritaria de los bancarios, hasta el miércoles en estado de alerta y movilización por la intransigencia de los bancos a conceder las exigencias del gremio que conduce el radical Sergio Palazzo; incluido el pago por participación en las ganancias que perciben esos trabajadores, que es prorrateada de forma mensual. Como sea, ayer ambas partes alcanzaron un entendimiento provisorio: los trabajadores recibirán una compensación de 14.500 pesos para este primer trimestre de 2016. Ya percibieron 5.500 pesos y el resto lo percibirán en tres cuotas de 3 mil pesos.

Polémica aparte constituyen los despidos en el Estado, que según algunos gremios alcanzaron ya a 15 mil agentes de la administración pública. Un dato que no ha hecho más que acentuar la preocupación sindical por un reciente diagnóstico de la Organización Internacional del Trabajo, que salió a decir que este año y el que viene aumentará el desempleo en países emergentes como Brasil y la Argentina, por culpa de la brusca desaceleración de la economía china y la desvalorización de las materias primas, entre otros factores.

Ajuste, despidos, paritarias, Ganancias, son los temas prioritarios que el sindicalismo reclama plantearle a Macri a su vuelta de Davos. Pero desde el poder no hay aún ninguna confirmación que el Presidente vaya a recibir al sindicalismo. Tampoco ha podido asegurar Barrionuevo que este verano, en Mar del Plata, como ocurre año a año, vaya a reunir a toda la constelación gremial, en este caso para hablar de la unidad.

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