Desde que diera vida a Jules Winnfield en Pulp Fiction, es inevitable asociar a Samuel L. Jackson con la expresión "motherfucker", palabra que después repitió en varias ocasiones en los filmes que protagonizó. En una entrevista, el intérprete confesó que desde muy joven le costaba mucho hablar de corrido, y que comenzó a vencer su problema introduciendo un "motherfucker" cada vez que se trababa.


Jackson contó también que la tartamudez lo afectó mucho cuando era chico, y lo llevó a ser víctima de bullying. "Llegué al punto de dejar de hablar por casi un año", explicó el protagonista de The Hateful Eight. Hasta que descubrió la palabra "mágica" que lo ayudó a controlar el problema que aún lo sigue afectando en algunas ocasiones.


El actor también aseguró que no necesitó realizar terapias tradicionales para controlar su problema, pero sí aprendió algunos ejercicios que practica a menudo. "Leo mucho. Leo sobre ejercicios respiratorios. De hecho voy a la biblioteca para luchar contra el tartamudeo", dijo Jackson.