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Finanzas y Negocios miércoles 13 de enero 2016

Para atacar la inflación, el BCRA reduce del 45% al 30% anual el ritmo de emisión

Leandro Gabin

Por: Leandro Gabin lgabin@infobae.com

Drástica caída en el crecimiento de la base monetaria por parte de Federico Sturzenegger. Retiran de la plaza el festival de moneda que había dejado Alejandro Vanoli. Buscan que no se disparen precios

miércoles 13 de enero 201613:30
El mercado descuenta que Federico Sturzenegger apuntalará al peso para reducir la inflación
El mercado descuenta que Federico Sturzenegger apuntalará al peso para reducir la inflación Crédito:
Una de las prioridades del Banco Central comandado por Federico Sturzenegger es bajar la inflación. Después de muchos años de kirchnerismo donde los presidentes del ente rector no hablaban de este flagelo que erosiona el valor de la moneda (por ende, los sueldos), esta nueva administración está apuntando los cañones sobre este tema. "No importa el dólar, importa el valor del peso", repiten en el equipo económico de Mauricio Macri.

Así las cosas, en la corta vida que lleva la nueva administración en el Central, han dado muestras de las prioridades para esta gestión. La contracción monetaria vía la licitación de Letras y Notas del BCRA hizo su trabajo: el 22 de diciembre pasado retiraron $16.527 millones; en la operación del 29 del mismo mes absorbieron $27.928 millones, en la del 5 de enero de este año otros $22.978 millones, y este martes 12 de enero otros $20.496 millones. En total, unos $87.929 millones.

De esta manera, el crecimiento de la base monetaria que dejó Alejandro Vanoli rondaba el 45% anual al 10 de diciembre. Sturzenegger en su breve mandato, con datos oficiales al 31 de diciembre del 2015, la redujo al 30%.

El nuevo Banco Central marcó la cancha para detener la maquina de emitir dinero alegremente que impacta directamente en los precios y en el valor del dólar y tasas. La herencia aún es complicada de asimilar. Según IARAF, en el 2015, la base monetaria total se expandió $161.325 millones, esto implica un crecimiento del 88% respecto a la creación de base observada en 2014 ($85.368 millones).

Dicho crecimiento estuvo explicado principalmente por el financiamiento al sector público de $177.926 millones, a pesar de que registró un aumento muy bajo, del orden del 10% respecto a lo que había sido en 2014 ($161.508 millones). En otras palabras, mientras que en 2014, la emisión para el fisco fue casi el doble de la emisión total (189%), en 2015, la relación fue prácticamente 1 a 1 (el ratio se redujo a 110%).

Desde la consultora Federico Muñoz & Asociados dicen que estos "primeros pasos exitosos en la lucha anti-inflacionaria son auspiciosos", pero no garantizan un desenlace favorable. Para consolidar estos progresos, agregan, la conducción económica debe lograr avances en otros dos frentes. En primer lugar, tiene que ofrecer señales concretas de austeridad fiscal para neutralizar el principal factor explicativo de la expansión monetaria: el copioso financiamiento del BCRA al Tesoro.

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"El gobierno avanza con recortes puntuales de personal estatal y promete un pronto ajuste de subsidios. Pero no está claro qué tan rápido se puede llegar a reducir el monumental déficit en las cuentas públicas que legó Cristina", advierten. Acotan que Prat-Gay tendrá que ser muy convincente a la hora de coordinar expectativas en torno a la meta oficial de inflación. "Esta capacidad será especialmente necesaria cuando comiencen las negociaciones paritarias. La generalización de pretensiones sindicales desmedidas podría hacer naufragar el plan económico macrista", señala Federico Muñoz & Asociados.

Según Miguel Kiguel, de la consultora Econviews y ex subsecretario de Financiamiento en los 90, el Central tiene algunos desafíos importantes por delante:

-El Banco Central parece decidido en avanzar hacia un esquema de libre flotación cambiaria, sujeto a intervenciones transitorias en ciertos momentos que pueda considerarlos como de "volatilidad excesiva". Este giro, que no es inmediato y requerirá un tiempo de adaptación e implementación, razón por la cual decidió no plantearse metas cuantitativas este año, representa un cambio significativo en los objetivos del Banco Central y en el funcionamiento de la política económica.

-De ahora en más, el mantenimiento de cierta paridad o estabilidad del tipo de cambio, con el dólar estadounidense, dejará de ser un objetivo prioritario. Una mayor volatilidad cambiaria es incluso saludable, al desalentar comportamientos especulativos, en tanto no complique la estabilidad financiera ni el principal objetivo de esta nueva estrategia: lograr una lenta pero sostenida baja en la tasa de inflación y desacoplar a los precios domésticos del comportamiento de corto plazo del tipo de cambio.

-Lo que hay detrás es un lento ensayo por cambiar el ancla nominal. Dejar de prestarle atención al tipo de cambio y colocar a la tasa de inflación en el centro de la escena. Algunas condiciones iniciales para emprender este viraje son muy favorables. Un bajo endeudamiento público y privado en moneda extranjera y un sector privado con enormes acreencias de dólares y activos externos.

-No obstante, además del deterioro en las condiciones externas, el Banco Central enfrenta varios obstáculos para poder consolidar este cambio de rumbo en el mediano plazo. En lo inmediato, una aceleración de la inflación, por la devaluación y el inminente ajuste de tarifas. Así mismo, a lo largo del año deberá comenzar a atenuar la asistencia financiera al sector público, a efectos de ser capaz de moderar el ritmo de expansión de la cantidad de dinero sin tener que intensificar la esterilización y elevar aún más el stock de Lebacs y Nobacs y, así, el déficit cuasifiscal. Este año la emisión para pagar los intereses de dichas letras se ubicaría cerca de los 100 mil millones de pesos.



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