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Política martes 12 de enero 2016

Ahora se impone seguir la ruta de los errores propios

Silvia Mercado

Por: Silvia Mercado smercado@infobae.com

Desde el Gobierno consideran que detrás de la mentira y sus complicidades se esconden los secretos de las mafias que se resisten al control político de la nueva administración

martes 12 de enero 201611:53
Cristian Lanatta y Víctor Schillaci. La foto oficial de la captura
Cristian Lanatta y Víctor Schillaci. La foto oficial de la captura Crédito:
Un funcionario llamó a Patricia Bullrich el lunes por la mañana y le preguntó si era cierta la información que había trascendido. "Hasta que no toque las llagas de la herida no te lo puedo confirmar", dijo la ministra de Seguridad, apelando a la incredulidad de Santo Tomás cuando Jesús se presento resucitado ante los discípulos, según el relato de los Santos Evangelios.

Curada en salud después del baldón del fin de semana, preocupada por las falencias dentro de su equipo, ya que un subsecretario de su propio ministerio fue el encargado de chequear la información que le había llegado al ministro santafesino Maximiliano Pullaro, se imponía la incredulidad como método.

En el Gobierno sabían que el crimen organizado era un tema caliente de la agenda, hay equipos que analizaron el problema, formularon diagnósticos y diseñaron planes, pero jamás imaginaron que a dos semanas de asumir la implosión del sistema nacional de seguridad les estallaría en la cara con la fuerza de un terremoto.

"Las fuerzas de seguridad federales y provinciales ya no sirven para perseguir el delito", dijo un experto

Como un experto le dijo a Infobae, "las fuerzas de seguridad federales y provinciales de la Argentina no son ni buenas ni malas, simplemente ya no sirven para perseguir al delito, porque por decisión de Néstor Kirchner fueron disciplinadas desde la SIDE de Jaime Stiuso, que era una estructura que funcionaba por fuera del Estado de derecho. Hoy no hay estructura de investigación, ni capacidad operativa real en el territorio para enfrentar un problema en serio". Según esta visión, "con 20 tipos buscando de verdad a estos tres prófugos, en 48 horas tenías que obtener resultado, pero para eso tiene que haber un profesionalismo que se perdió hace mucho".

Convencidos de que los tres profugados compraron la fuga, y a muy bajo precio, en el Gobierno están seguros de que ahora se impone seguir en detalle la ruta de los equívocos propios, porque consideran que detrás de la mentira y sus complicidades se esconden los secretos de las mafias que se resisten al control político de la nueva administración.

Conferencia Patricia Bullrich en Santa Fe 1920
La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich durante la conferencia de prensa

La gestión del detalle, que tan buenos resultados dio en el Gobierno porteño, basada en el análisis de los procedimientos y la realización de protocolos para la acción de todas las instancias, desde las más sencillas hasta las complejas, requiere un esfuerzo desconocido en la administración nacional. Las mejores intenciones se pierden en órdenes poco claras y sin control, en zonas grises que facilitan la corrupción. "Son tareas poco atractivas para la construcción de una épica política, pero tremendamente valiosas para cambiarle la vida a la gente", explicó una fuente oficial.

Por su lado, el secretario de Seguridad de la intendencia de Quilmes, Federico Peña, ubicado en uno de los territorios que concentra la sospecha de mayor promiscuidad entre política, justicia y fuerzas de seguridad, cree que "lo que colapsó en la Provincia de Buenos Aires es un sistema político que se aprovechó de la Policía y no al revés. Una nueva política y una reforma política e institucional puede poner las bases de una nueva Bonaerense".

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