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Política viernes 08 de enero 2016

El alcalde de un municipio en El Salvador patrulla las calles y se enfrenta a las pandillas

Se trata de Mauricio Arturo Vilanova quien en el pueblo de San José Guayabal de 11.000 habitantes lucha junto a la policía contra el delito y el crimen, y realiza programas sociales para evitar "que el miedo gobierne"

viernes 08 de enero 201602:12
Mauricio Arturo Vilanova, el alcalde de San José Guayabal, combate la delincuencia en las calles
Mauricio Arturo Vilanova, el alcalde de San José Guayabal, combate la delincuencia en las calles Crédito: Javier Arcenillas - La Tercera

La crisis delictiva en El Salvador es uno de los problemas de mayor preocupación de la población. En 2015, el país registró al menos 6.657 asesinatos y un crecimiento de las pandillas día a día.

Sin embargo, en San José Guayabal, el alcalde Mauricio Arturo Vilanova, a quien se lo podría comparar con un sheriff del lejano oeste, se enfrenta a estos grupos no solamente desde su sillón, sino también en las calles, patrullando junto a la policía.

De todas formas, ese no es el único método, también lleva a cabo programas sociales para evitar que el miedo gobierne, y utiliza la comunicación y la concientización como los dos pilares que constituyen lo que algunos llaman "método Vilanova".

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Mauricio Vilanova en un operativo en las afueras de San José Guayabal. Porta un fusil y un chaleco antibalas
Mauricio Vilanova en un operativo en las afueras de San José Guayabal. Porta un fusil y un chaleco antibalas

"Tenemos registrados a todos los integrantes de las pandillas. Les hacemos una ficha con su nombre, su apodo, su edad y su dirección y luego vamos por ellos", explica el alcalde de San José Guayabal, un municipio del departamento de Causcatlán, que se encuentra a unos 30 kilómetros de San Salvador.

Vilanova junto a la Policía Nacional Civil patrullan incesablemente, buscando cualquier hecho delictivo, y toman medidas en cada situación que se les atraviesa.

Si ven a alguien inscribiendo en una pared los nombres de su mara (Salvatrucha o Barrio 18, mayoritariamente) les exigen borrarlo, una medida que suele castigarse con la muerte en cualquier lugar de El Salvador.

"No tenemos miedo. Aunque se revuelvan y nos amenacen, los obligamos hasta que el muro esté limpio. Cuando borro un grafiti siento que les quito poder territorial y que le doy fuerza a la autoridad", asegura en una entrevista realizada por el diario La Tercera, y resalta: "El mal existe por la indiferencia de los buenos".

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En el municipio hay diferentes murales con mensajes de prevención de la violencia

El alcalde quien recorre las calles con un chaleco antibalas remarca que "en San José del Guayabal no existe el 'ver, oír y callar' que domina al país por imposición de las pandillas. Aquí hemos hecho mucho esfuerzo para que el lema sea 'yo veo, yo denuncio".

"El concepto no es solo salir a vigilar con la policía. En el tema de la seguridad hace falta comunicación y lenguaje. Lo importante es que la población no se amedrente, que si ve algo lo diga", indicó Vilanova, quien destaca que "lo mejor de Guayabal es que la gente no se calla. Cuando se tiene voluntad, se golpea".

Justamente, explica que el crecimiento delictivo de las pandillas ha hecho que las nuevas generaciones quieran emigrar del país, por eso su férrea tarea contra la delincuencia: "El problema es si el miedo nos invade. Más del 60% de los jóvenes se quiere marchar. Somos un país que exporta exiliados".

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El alcalde de un pequeño pueblo en El Salvador patrulla las calles junto a la policía
El alcalde de un pequeño pueblo en El Salvador patrulla las calles junto a la policía

Entre las principales acciones, Vilanova destaca las acciones emprendidas en el plano pedagógico que se realizan en el centro escolar y que participan "unas 600 personas", y remarca que anotan qué padres no acuden a las charlas, para inculcarles a los alumnos desde pequeños que "no falten" y "tratamos de alejarles de las 'maras'".

"Hablamos con las familias, preparamos torneos de fútbol o de marcha, deporte en el que El Salvador destaca internacionalmente", destaca.

"Hay funcionarios que tiran la toalla con la seguridad, que dicen que no es asunto suyo, cuando para mí es el 70% de la agenda", remarca el alcalde en diálogo con el diario La Tercera.

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En su auto, con una de sus tres armas propias (el fusil UZI que heredó de su abuelo), Vilanova va vigilando los caminos de este municipio del departamento de Cuscatlán.

A pesar de las amenazas, las intimidaciones y los mensajes que le llegan a su teléfono pidiendo "su cabeza", Vilanova entiende, y está convencido, que no hay otro camino que el enfrentamiento directo.

"Ando armado, porque el día que me revienten los voy a reventar yo también a ellos", sentenció.

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