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El presidente chavista lleva más de dos años y medio al frente del país y todos los indicadores son negativos: no mejoró ni uno solo. En el terreno económico, fue incapaz de controlar la inflación, el aumento de precios y la disparada del dólar paralelo. Acorralado por el descenso del precio del petróleo, tampoco logró diversificar la economía (Venezuela sigue importando más del 70% de lo que consume), ni impulsar la creación de industrias nacionales. Al contrario, con su famosa "guerra económica", se ha dedicado día a día a hostigar a los pocos empresarios que aún apuestan por el país.

En cuanto al terreno social, la situación no es mejor. El pantano económico acentuó los índices de pobreza (siempre medidos por consultoras privada, porque el Gobierno tiene secuestradas los oficiales) y las cifras de inseguridad son tan alarmantes como las de cualquier país en guerra.

En este escenario, se multiplicaron las protestas sociales lideradas por estudiantes y figuras opositoras. Maduro tampoco reaccionó bien a este fenómeno inocultable. Armó hasta los dientes a su Policía Nacional Bolivariana y comenzó un raid de encarcelaciones de dirigentes políticos, cuyos máximos exponente son Leopoldo López y el alcalde Antonio Ledezma.

Ahora, este "plebiscito" es la peor pesadilla del mandatario bolivariano. Sin el carisma del fallecido Hugo Chávez, recurrió a las amenazas.

El repertorio preventivo (por si pierde las elecciones) incluyó un llamado a tomar las calles, la amenaza militar y una violenta campaña de miedo.

A continuación un racconto de las últimas amenazas de Nicolás Maduro:

30 de noviembre

"Si la derecha toma la Asamblea Nacional, no va a haber arrepentimiento. Yo les digo, yo no me voy a entregar, bajo ninguna circunstancia. Yo sé que vamos a triunfar, pero si pasara una circunstancia negativa, yo me iría a las calles a luchar con el pueblo".

19 de noviembre

"Si se diera la hipótesis sesgada, transmutada, rechazada y sepultada (sobre una victoria de la oposición), yo estoy preparado políticamente y militarmente para asumirla. Y me lanzaría a las calles".

17 de noviembre

"Imaginemos una novela trágica, una novela de terror. Yo no me imagino un diablo de esos de la oligarquía gobernando aquí. Pónganle ... privatizarían las pensiones, privatizarían la educación pública, privatizarían la gran misión Vivienda Venezuela, privatizarían las empresas básicas, privatizarían el petróleo".

16 de noviembre

"Les apagamos el televisor y nosotros sabemos cómo... ustedes pónganse a rezar... porque la revolución triunfa el 6D, pónganse a rezar desde ya para que haya paz y tranquilidad... porque si no, nos vamos para la calle, y en la calle nosotros somos candela con burunganda. Mejor estamos aquí tranquilitos".

29 de octubre

"Si se diera ese escenario, negado y transmutado, Venezuela entraría en una de las más turbias y conmovedoras etapas de su vida política y nosotros defenderíamos la revolución, no entregaríamos la revolución y la revolución pasaría a una nueva etapa. Quien tenga oídos, que entienda; el que tenga ojos, que vea clara la historia. La revolución no va a ser entregada jamás, escuchen".

7 de octubre

"Sólo con nosotros se pueden superar las dificultades. Con la burguesía vendría el caos, vendría la violencia. Si la revolución perdiera las elecciones el 6 de diciembre, es muy probable que en el transcurso de los próximos meses y años la revolución tome otro carácter".