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Steve Maman nació en Marruecos pero es nacionalizado canadiense, tiene 42 años, es empresario, y padre de seis hijos. Cansado de la impotencia que le producían los sucesos de Medio Oriente, las atrocidades inmensurables del Estado Islámico (ISIS), y la absoluta desprotección de las minorías religiosas, y particularmente aquella a la que quedan expuestas las niñas y las mujeres, Maman decidió actuar por cuenta propia. Según lo cuenta, tenía que hacer algo, porque es lo correcto, y porque no se estaba, y aún no se hace, lo suficiente. Aplicando para ello sus contactos profesionales, Maman entabló relación con las personas indicadas y se propuso ayudarlas.


Se ha documentado cómo los yihadistas someten a chicas y mujeres a una situación de virtual esclavitud, son violadas y forzadas a ser meros objetos para la satisfacción sexual de los depravados militantes islámicos. Las niñas y las jóvenes pertenecientes a las minorías religiosas tienen las peores chances, y son las principales damnificadas. Las comunidades cristianas y yazidíes de Irak sufren la peor parte.


Infobae entrevistó telefónicamente a Steve Maman para preguntarle acerca de su proyecto. Inspirado por el ejemplo de Oskar Schindler, el industrialista alemán que salvó las vidas de más de mil judíos de las cámaras de gas durante la Segunda Guerra Mundial, y parafraseando la galardonada película de Steven Spielberg sobre su vida, Maman cita el Talmud, fuente central del judaísmo rabínico, pues "nos enseña que quien quiera que salve una vida, salva al mundo entero".


Para su esfuerzo, Maman fundó una iniciativa llamada The Liberation of Christian and Yazidi Children of Iraq (CYCI, literalmente "La liberación de los niños yazidís y cristianos de Irak"). El canadiense, quien por su historia va ganando eco mediático, organizó una campaña para recaudar fondos en el sitio Gofoundme, con el propósito de ayudar a sus intermediarios iraquíes a pagar los rescates necesarios, para así asegurar la liberación de las niñas y las adolescentes capturadas. Hasta ahora, desde que empezó la campaña un mes atrás, CYCI lleva recaudados cerca de los 450 mil dólares, y Maman espera llegar hasta los dos millones. Estos han sido sus comentarios:


-¿Cómo es que operan y logran llevar a cabo dicha campaña desde Canadá, y asegurarse de que las chicas capturadas sean liberadas?

Nos hemos unido con el reverendo canónigo Andrew White, alguien que es bastante famoso en Medio Oriente. Se especializa en buscar la reconciliación de las comunidades religiosas y en trabajo humanitario; y tiene un equipo muy especial de personas competentes en seguridad y contraterrorismo, también experimentadas en negociación y en rescates. Esta es la especialidad de su equipo, y se fue de Irak hace un par de meses. Yo cubro a unos pocos miembros de su equipo para ayudarlos a liberar a las niñas.


-¿A cuántas personas su organización ha ayudado a liberar hasta ahora?

Vamos 128 personas liberadas.


-¿Recibe usted apoyo del Gobierno canadiense o de otros organismos internacionales?

No, no recibimos apoyo por parte de estos. Solo recolectamos dinero a partir de nuestra recaudación de fondos. Tampoco estamos esperando a los Gobiernos, o a alguien más. Ya nos estamos moviendo.


-¿Y ha recibido alguna señal de apoyo, aunque simbólica, por parte de algún Gobierno u institución pública?

No, ningún Gobierno de ningún país ha mostrado interés en brindar apoyo financiero para ayudar a liberar niños.


-Habiendo dicho eso, ¿cuáles son sus expectativas en relación con el crecimiento del movimiento? ¿Piensa que podrá ganar el apoyo del tercer sector, en el suyo y en otros países?

Creo que difundiendo la palabra, el poder de los muchos podrá hacer la diferencia. Queremos que más allá de lo que hagan los Gobiernos, cualquiera alrededor del globo se sienta tocado emocionalmente con lo que está pasando con los yazidíes y los cristianos en Irak. Es entonces que, al percatarse uno de la situación, transmitirá el mensaje, para que más gente piense sobre lo que pasan estas comunidades, y seamos más exitosos liberando personas.


-Permítame hacerle una pregunta personal. Siendo que su inspiración es Oskar Schindler y que usted es judío, ¿siente que sus acciones tendrán eco en Medio Oriente y que la percepción sobre los judíos mejorará?

Ser judío específicamente significa ser respetuoso de todas las religiones, y para mí no hay religiones, no hay países, no hay fronteras. Solo hay seres humanos. Así me educaron, y siendo que yo fui criado en Marruecos, vengo de un país musulmán, y los judíos han vivido con los musulmanes por miles de años. En Marruecos siempre tuvimos una muy buena relación con el rey, el Gobierno y con todos. Nunca tuvimos problema en vivir juntos. No tengo esta barrera con el islam, no tengo una barrera con otras minorías. ¡No tengo barreras en lo absoluto! Soy amigable con todo el mundo, y esta es la forma en la que fui educado.


-Quizás sea la pregunta más difícil, pero, al pagar rescates para liberar personas...

¿Estoy financiando al ISIS o ayudándolo a ser más fuerte? La respuesta a eso es muy sencilla. ISIS ya vale 4 mil millones de dólares. Ya tienen campos petroleros, y el dinero y el oro que vaciaron del banco de Mosul, en la segunda ciudad más grande de Irak. También se llevaron todos los artefactos en el museo, de modo que ya cuentan con 4 mil millones de dólares. Este dinero que recaudo, no lo estoy dando a la entidad del ISIS. Se lo estoy devolviendo a mis agentes en el terreno, y ellos a su vez se lo dan a sus contactos en el país del Califato; y allí nuestra gente nos ayuda a liberar a las chicas, entregándolas al equipo de CYCI. Usan parte de este dinero para sus propios gastos, y parte del dinero va para costear los gastos logísticos y de seguridad de las transacciones. Así que, ¿estoy dando el dinero directamente a ISIS? ¡No! No tenemos contacto con ISIS, no le pagamos a ISIS y no tenemos relación con ISIS.


-Por último, ¿habría algo que quisiera transmitir a la audiencia hispanohablante?

El mensaje que quiero hacer llegar es bastante sencillo. El mundo no actuó entre 1939 y 1945. Tuvieron que pasar seis años, con seis millones de judíos asesinados en el holocausto para que el mundo reaccionara. ¿Por qué deberíamos cometer el mismo error otra vez? ¿Por qué deberíamos esperar nuevamente? Hoy tenemos una oportunidad para marcar la diferencia.