Shutterstock 162
Shutterstock 162

Cada vez más personas utilizan las redes sociales para mostrarse a sí mismos de una manera alejada de la cotidianidad, en busca de aprobación ajena y de acercamiento a lo que la media podría considerar "perfecto". De compartir, por ejemplo, momentos de felicidad (como fotos de reuniones con amigos y familia), el fenómeno fue mutando hacia aquellos que le muestran al mundo sus cuerpos tonificados y sensuales, las selfies con poses y gestos de moda, las últimas tendencias de adquisición material, entra tantos signos "chics" que alguien (no sabemos quién) dijo que son o podrían ser cool y que, peor aún, dan la extraña y alejada sensación de pertenencia. Desde la adolescencia, los seres humanos buscan "ser parte de" en una sociedad que tiende a arrastrar al consumismo y superficialidad. En esa carrera, muchos caen en la constante e interminable búsqueda de la perfección que, según Harvard, es el peor enemigo de la felicidad.

Referentes de la Psicología Positiva estudian seis claves que –de seguirse- podrían acercar a la persona a una estable sensación de bienestar. "La expectativa de ser perfectamente felices es lo que nos hace serlo menos", aseguró el psicólogo israelí Tal Ben-Shahar, quien publicó un bestseller: "La búsqueda de la felicidad", donde sostuvo que "el perfeccionismo es una especie de neurosis". "Nos esforzamos día a día para alcanzar un imposible", dijo.

Al parecer, habría algunos tips que –de cumplirlos- nos permitirían cambiar la óptica de las cosas y por ende las sensaciones. "Reemplazar el perfeccionismo por el optimismo" sería el primer paso. "La gran diferencia entre perfeccionistas y optimistas reside en que los primeros niegan los fallos; los segundos los aceptan con humildad", argumentó el autor en su obra destacada en un artículo del diario Clarín.

Para Ben-Shahar, aceptar la vida tal y como es "te liberará del miedo al fracaso, porque es precisamente la expectativa de ser perfectamente felices lo que nos hace serlo menos". Supongo que a nadie le gusta esa sensación de no haber alcanzado algo que su mente había programado o que resultaba como un desafío excitante. No alcanzarlo puede ser frustrante y desmotivador, disparador de angustia y estrés. Para esto, el autor recomienda la actividad física diaria como descarga y canalización: "30 minutos de ejercicio liviano al día alcanzan para liberar endorfinas, neurotransmisores que mitigan el dolor y aumentan la percepción del placer", remarcó.

En Argentina también hay especialistas trabajando el tema. Desde la sociología, la consultora Marita Carballo publicó el libro "La felicidad de las naciones" donde menciona algunos "criterios comunes que llevan a la felicidad". "Sosteniendo que el exceso de publicidad y la sobreoferta hace a la gente menos feliz con lo que tiene y aviva el deseo de tener más, algunos gobiernos plantean restricciones. En Suecia, se prohibió la publicidad para menores de 12 años", contó Carballo.

Como en muchos países los encuestados asociaron momentos placenteros con las relaciones sociales, la socióloga dice que deberían desarrollarse más programas municipales "que aumenten los niveles de confianza interpersonal" y convoquen a los vecinos a reunirse. "La relación entre ingresos y felicidad es compleja. Alcanzado un nivel de ingreso medio, un aumento del ingreso no se traduce necesariamente en mayor felicidad", dijo.

Por su parte, el escritor Federico Fros Campelo, autor del libro Ciencia de las emociones e investigador en neurociencias, aseguró que "se puede aprender a sentir bienestar, a partir de repetir procesos emocionales positivos y a esquivar procesos negativos, al fin y al cabo, estos procesos son producto de secuencias de pasos en el cerebro".

Al respecto, Campelo describió: "Los humanos venimos cableados con programas de fábrica, que se transforman en motivaciones. Un programa es la 'búsqueda de autosuficiencia' y nos ayuda a desarrollarnos. A eso se suma lo aprendido culturalmente. La sociedad en que vivimos, orientada al individualismo, alienta la 'búsqueda de autosuficiencia' por encima de otros mapas emocionales, como el de la empatía. Si en el ecualizador de tu personalidad la barrita de 'autosuficiencia' encandila a las demás, podes estar sufriendo una actividad disfuncional. Para ser felices, deberíamos conocer y armonizar esos programas que a veces tiran en direcciones contrarias". Por último, el autor ubicó la necesidad de "certidumbres y estabilidad" frente a la de "novedades".