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La apuesta que Nike hizo hace más de 20 años en el fútbol se transformó en un severo dolor de cabeza. Es que, luego de que explotara el escándalo de la FIFA, la compañía deportiva quedó en el medio de la investigación de la Justicia norteamericana, según consignó el diario The Wall Street Journal.


Fue hace más de 20 años cuando los ejecutivos de Nike vieron que podrían meterse de lleno en el deporte más popular del mundo. Y lo hicieron a lo grande: tentaron a la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) con un contrato multimillonario del que las autoridades de ese país no pudieron escapar. La firma del documento entre ambas partes es investigada por el equipo de fiscales conducido por Loretta Lynch.


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El acuerdo económico era sumamente generoso para con la selección más poderosa del planeta. La compañía norteamericana se comprometía a vestir a los jugadores y cuerpo técnico durante 10 años por una suma desconocida por el momento para un equipo nacional: 200 millones de dólares. El contrato dejó afuera a Adidas, la otra gran marca competidora a nivel global, que no pudo mejorar la oferta.


Nike entraba por la puerta más grande al fútbol. A partir de 1994, una vez finalizado el Mundial de los Estados Unidos, se aseguraba que los campeones abandonaran Umbro y vistieran su marca durante al menos una década. Romario, Dunga y Bebeto -las figuras más populares de ese equipo campeón- llevarían la famosa "pipa" en su pecho. Toda una temeridad para una empresa que hasta hacía poco sólo se dedicaba a patrocinar estrellas en la NBA.


El documento que garantizaba a Nike el ingreso al fútbol fue firmado por Philip Knight, cofundador de la empresa, su presidente Tom Clarke y dos altos ejecutivos. En el contrato se especificaba que la compañía de ropa y accesorios deportivos le pagaría de forma directa a la CBF sin que nadie intermediaria en la millonaria operación.


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Sin embargo, ahora la Justicia norteamericana investiga el pago de 30 millones de dólares que la empresa habría hecho a un intermediario para que sobornara a dirigentes del fútbol brasileño. La acusación de los fiscales no nombra explícitamente a Nike, aunque sí de manera velada, como el resto de las imputaciones en esa megainvestigación.


Por el momento, ni la firma ni sus ejecutivos han sido acusados directamente. Quizá por eso la empresa decidió "cooperar" con la Justicia. Pero el silencio respecto al escándalo que la involucra es absoluto. The Wall Street Journal rastreó en su archivo para dar con la declaración de uno de quienes participaron de ese acuerdo con el CBF. "Fuimos un poco sorprendidos en términos de política de fútbol y forma de hacer negocios en ese mundo. En cierto modo, es el más político de todos los deportes", señaló Knight en una entrevista realizada en 1997.


El intermediario para lograr ese acuerdo fue nada menos que Traffic Brasil, cuyo propietario es José Hawilla, uno de los empresarios acusados formalmente por el FBI, que enfrenta cargos por lavado de dinero, extorsión y fraude. Extrañamente, en el contrato firmado entre Nike y la CBF aparece la firma de Hawilla.


En la investigación de la Justicia de los Estados Unidos figura que Nike habría pagado a una firma afiliada a Traffic la suma extra de 40 millones de dólares a través de una cuenta en Suiza. Ese dinero fue abonado en concepto de "compensación". Por su parte, Traffic facturó a la empresa deportiva durante tres años más por valor de 30 millones de dólares. Este último monto habría sido el utilizado para el pago de sobornos y comisiones.


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